miércoles, 17 de agosto de 2016

Trabajos de verano

Uno era joven y soñador... Y acababa las clases en junio y estaba en edad de trabajar no estar en casa todo el día tocándome lo que no sonaba y ganarme unas pesetillas...
- Pesetillas...
- Sí, el dinero que había antes de los euros...
- Empiezas a ser viejo
- Sí, algunas canas

El caso es que 'aprovechabas' aquel par de meses que te permitían el haber aprobado todas las asignaturas (porque todos las aprobábamos todas) para trabajar y contar con un pequeño capital al final del verano para ahorrarlo para otros momentos y tal vez para algún pequeño auto regalo.

Dice Savater en un artículo que leí el otro día en El País (es lo que tienen las vacaciones, que vuelves a leer el periódico de papel...) que los filósofos clásicos dicen que las vacaciones no deben usarse para descansar y dedicarnos a la pereza más intensa sino que debemos aprovecharlas para descontaminarnos de los vicios del trabajo del día a día.

Día 0:
- ¡Voy a pintar! ¡Y a salir a correr! ¡Y aprenderé a tocar el piano!
- Eh, eh, eh... Para Fittipaldi que te estrellas... ¿Ya te va a dar tiempo?
- ¡Sí! ¡Porque además evolucionaré la teoría de la relatividad y dilataré el tiempo! ¡Muahahahaha!

Día 1, 13h:
- Vaya horas de levantarse... ¿Tú no te ibas a comer el mundo?
- De momento me contento con un café y unas tostadas...
- ¿Te voy afinando el piano?
- Ñáñáñáñá...

Pues sí, es difícil eso de 'aprovechar' el tiempo libre para hacer esas cosas que nos desintoxican y nos limpian de cosas malas del resto del año... Pero sin llegar a la sobreplanificación del día 0.

En mi caso, suelo dedicar estos días de asueto, aparte de para ver la familia, para algún tema artístico en mi bondad y altruismo propios de la época que...
- Te han obligado moralmente
- Qué va, lo hice porque quería...
- ¿Que te ibas a dormir al sofá dices?
- ¡Sofá cama! ¡Era un sofá cama! ¡Y tenía aire acondicionado!

... Bueno sí, el caso es que siempre me sale alguna cosilla de índole informática o tangencialmente informática que realizar. Cuando no es la edición de un vídeo de cumpleaños es un dibujo o un retrato. En este caso me ha tocado lo segundo que me llevaban pidiendo desde hacía cuatro meses... Ya sabéis que un hombre sabe lo que tiene que hacer, no hace falta recordárselo todos los meses... Y reconozco que el resultado ha sido bueno y los retratados han quedado contentos.

Ahora si encima lo cobro igual llego a ese pequeño auto regalo para antes de volver a empezar el cole. ¡Yupiiiii! Si al final a uno se le hace feliz con casi nada...

Eh, y si os interesa mi escasísima producción artística y queréis reservar para las próximas vacaciones avisadme...

Mucho calor ahí fuera.


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