miércoles, 19 de febrero de 2014

El viaje a la estupidez

Seguramente os preguntaréis qué ha sido de mí este mes largo que no he publicado nada... Por una serie de circunstancias personales y profesionales mi vida se ha vuelto (más) exigente en cuanto a horarios dejándome poco tiempo para mis actividades blogueras y de esparcimiento.

El caso es que, aunque no os lo parezca por mi natural gracejo, publicar un artículo requiere de prepararlo un poco, pensarlo y buscar los gags adecuados para incluir en él. Y eso, amigos míos, suele requerir que estés lúcido e inspirado.

-No has publicado un artículo lúcido e inspirado en tu vida...

Debido, como decía, a que atravieso desde hace unos meses esta situación bastante estresante, he comenzado a experimentar algunos cambios que no me hacen mucha gracia: cierta irritabilidad, sensación de agobio y de no llegar a cumplir, un par de eccemas frutos del estrés, etc. Hasta ese punto, dentro de lo normal de un consultor estresado y eso que suelo sobrellevar el estrés bastante bien...

-Lo de ser borde lo eres de forma natural, no le eches la culpa al estrés
-No soy antisocial, soy antiidiotas
-...

Lo que ya me toca un poco la moral es, como dice el título de este artículo, mi viaje personal a la estupidez. Y no lo digo porque me haya dedicado a la informática...

-Abel, serás muy inteligente, pero listo listo no eres...

...sino por el desgaste mental de estas últimas semanas. Teniendo que estar a todo y llegando in extremis a los plazos con horas extras, exigencias laborales y personales y el consabido estrés, llega un momento en que no babeas de poco y si lo haces no es baba sino jugo de neuronas...

-Madera... Glglglgl

Igual el ejemplo de Homer es exagerado pero no tan lejos de la realidad. Últimamente he visto varios carteles de FAD con el lema 'Cada vez que te emborrachas te vuelves más tonto' y no puedo evitar pensar que el exceso de exigencia mental te acaba costando una resaca y hace que no seas ya no sólo productivo sino un peligro en potencia.

Luego te preguntas cosas como:
-Y éste por qué nunca se entera de nada?
-Y éste qué ha hecho para llegar donde está si es medio tonto?
-Y éste cómo es que la caga tanto?

Y después de haberlo sufrido en mis propias neuronas te das cuenta que, cada cual en su escala, las exigencias de la vida nos pasan facturas muy altas a nivel intelectual por lo que te encuentras las versiones descafeinadas o desneuronizadas de, tal vez, genios en su campo que se llevan tu desprecio y superioridad mientras conservas las neuronas sin licuar...

Espero que en los próximos días la cosa se acabe de encarrilar y vuelva a mi natural estado de genio repelente para volver a bloguear alegremente y daros que pensar en este vuestro blog...

-Lo de genio no sé pero lo de repelente...
-Yo también os quiero...

Os mantengo al tanto.