jueves, 16 de mayo de 2013

Sólo para tus ojos

Aunque en la práctica totalidad de mis autocaricaturas no lo refleje, en realidad soy un cuatro ojos sin remedio. El astigmatismo hizo mella en mí hace unos años y aunque me gusta pensar que es algo que puede aparecer con la edad y que mi antaño añorada vista de águila no se vería afectada por horas y horas de exposición a una pantalla de portátil supongo que bueno del todo no sería. Por lo tanto, llevo gafas para trabajar (o eso que dicen que hago delante del portátil) y para leer algunas cosas.

Siendo un profesional de la informática ya con una edad en que hay que empezar a cuidarse de cuando en cuando me da por hacer gimnasia ocular (ojo, pronunciar adecuadamente que hablamos de consultoría y todo se malinterpreta) como aquel que pensaba que lavándose los dientes le iban a desaparecer las caries.

El caso es que llegó a mis no tan buenos ojos como antaño marca Acme la noticia de que había una app para el móvil que permitía reducir el brillo de la pantalla por debajo del mínimo marcado por el fabricante. El objetivo es claro: en un móvil lo que más batería gasta es la pantalla y menos brillo significa más duración.

Por primera vez, vas a tener un móvil cuya batería va a durar más que tus ojos, gastados tontamente intentando leer en la penumbra artificial de una pantalla de móvil. En este punto uno se pregunta: estamos tontos o qué? Bajar la intensidad de la pantalla sí, pero el resto de cachivaches del smartphone (mucho más smart que la mayoría de sus dueños parece) en marcha.

Sabed, oh ahorradores de ING direct versión batería de móvil, que para hacer llamadas y recibir whatsapps y mails la opción de poner el móvil en 2g (gsm) es suficiente para alcanzar nuevas cotas de duración de la batería, poniéndolo en 3g si realmente lo necesitáis. Y vale para tooooooodos los móviles. Cuándo me haréis caso?

Por lo tanto, como cegato que me hallo y para evitar daños mayores en mi deformada córnea (qué mal suena escrito así) sólo os recomendaré la app en una circunstancia: esa en que despiertas en la oscuridad y enciendes el móvil en la pulcrísima y albina página de Google y se transforma en un dispositivo con el brillo de mil soles capaz de fulminar tu retina casi a través de los párpados.

Sólo en ese caso y por motivos de higiene y salud. El resto es masoquismo y mejor no hablar de ello siendo consultor que me conozco...

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