viernes, 24 de mayo de 2013

Feng shui en tus ficheros

Dicen los sabios orientales que todo debe estar en perfecta armonía para que la energía positiva fluya y ser un todo con el universo. Esta filosofía oriental se llama Kung Fu, porque cuando le has dado una paliza a lo que no estaba armonizado te inundas de energía positiva y te sientes de lo más a gusto... Perdón?... Ya... Bueno... Vaaaaale... Nada, que me dicen por el pinganillo que debía hablar se feng shui y no de kung fu.

-Oh, shi shi, oh, shi shi... Abel-chan hablal de feng shui.

El caso es que una de las directrices de dicha filosofía de vida es que tienes que aprender a desprenderte de las cosas, especialmente las que no usas, porque les da por acumular energía negativa y para que la energía positiva fluya tienes que renovarlas. Desde luego estos sabios orientales consumistas deben de trabajar para el corte inglés, que ha renovado su deuda de 5000 milloncejos de eurejos por el feng shui, claro.

Por lo tanto, todo aquello que no hayas usado en dos años deberías tirarlo, regalarlo o incluso hacer una sesión de kung fu con ello y destrozarlo... Porque el kung fu mola... Sí?... Sí... Ya... Feng shui sí, kung fu no... Vaaaale... El pinganillo otra vez.

Y esto aplicado al coleccionismo o a la informática puede ser, como decía Buddy Bradley, algo enfermizo. Todos todos todos nosotros guardamos fotos, música, películas y un montón enorme de ficheros (más grande cuanto más viejos somos) por si acaso: por si me encuentro con una duda que deba resolver con una práctica de ensamblador de la universidad, por si puedo reaprovechar un documento técnico de un producto descontinuado hace diez años, por si necesito un mail de alguien con quien no he vuelto a hablar desde el 2005... Todo cosas prácticas y absolutamente necesarias.

Si miro mi portátil, tengo más de 20 gigas entre documentos de trabajo varios y correos de los últimos años. Os aseguro que uso pocos de ellos (porcentualmente), pero están ahí, acumulando energía negativa y mirándome malcarados con sonrisas malvadas.

Creo entonces que debería programar una aplicación de feng shui para ordenadores que vigile los niveles de energía negativa por archivos viejunos y vaya armonizando mi disco duro con el universo... O bien puedo practicar el puño del dragón como Ryu y darles unas cuantas clases de Kung Fu como los sabios orientales mandan, que me temo que es lo que acabaré haciendo...

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