jueves, 23 de mayo de 2013

Culebrón informático

-Ay, Luis Alfredo Miguel, pues no pasó que la base de datos y la aplicasión no conectan?
-Aaaaarredemonios, Juan Santiago María, pues seguro que es porque no se platican como debieran...
-Pero no puede ser... Si viven juntas en la misma computadora... Mas segurito que están hasta en las mismas carpetas...
-Y a quién llamamos? A un consejero de relasiones informáticas? Ándale, alcánsame el selular...

Ahorita mismo pudiera ser que ustedes vean extraña la plática anterior... Ejem! EJEM! Vale, ya me he sacudido el acento... Decía que puede extrañar que dos aplicaciones nacidas para conectar y hablarse en un mismo lenguaje tengan tales desencuentros... Y que nadie sepa el por qué de tal desencuentro... Y que las explicaciones en forma de log de las aplicaciones sean pelín crípticas:

-Pero por qué no me platicas, way?
-Error 14037
-Pero no entiendo por qué me dises eso...
-Error 14037
-Y qué hago yo ahorita para que me hagas caso?
-Error 14037
-Alma renegrida, pues ahorita yo tampoco te dirijo la palabra. Error 17001.

Y ante tremendísima discusión uno no sabe cómo solucionarlo porque la información disponible de los errores 14307 y 17001 es escasa. Escasísima. De hecho, no existe. Y entonces comienza un viacrucis de pruebas, pajas mentales, reinicios, reconfiguraciones y demás parafernalia que se alargan en el tiempo mientras se le pregunta directamente al fabricante por dichos códigos.

A quién se le ocurre dar un código de error sin descripción y además no incluirlo en el manual de la herramienta con las posibles causas? Por qué perdemos tanto tiempo los consultores en pruebas y repruebas cuando con un buen manual sería suficiente?

La respuesta se me antoja obvia para el género masculino al que pertenezco: las aplicaciones y bases de datos no dejan de ser femeninas y como persona masculina me está diciendo aquello de 'ya sabes a lo que me refiero' que tanta ilusión nos hace a los hombres que nos digan para anudar más, si cabe, el cerebro.

Pero claro, acabas mirando tantas y tantas cosas que al final te resulta incluso coherente y acabas con un síndrome de Estocolmo particular:

-Ya sé que cuando platicamos no nos entendemos... Pero tú sabes que el creador quiso que estuviésemos juntos... Estamos destinados a entendernos...
-Error 14307

Y suele pasar, en un alarde de conciencia, que después de leer por enésima vez el manual caes en la cuenta de que el error 14307 tiene que significar algo así como:
-Que-no-te-entiendo-que-te-equivocas-de-versión

En ese momento es cuando, humildemente, reconoces tu error y el culebrón se transforma en un spinoff con protagonistas parecidos:
-Hola muchachita relinda, te pareses mucho a una base de datos que conosí...
-Sí, era mi hermana mayor... Ella no platica con aplicasiones jóvenes.
-Por lo menos contigo se puede platicar... Querrías lansar una select conmigo?
-Error 14307: Permission denied

Y así hasta que siempre acaba funcionando... Como en todo culebrón.

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