martes, 31 de julio de 2012

MMORPG !!!

Detrás de estas siglas que bien podrían ser la onomatopeya de la bocina de un transatlántico se esconde uno de los nichos del mercado del entretenimiento que más ha prosperado con las bandas anchas de internet. Se trata, obviamente, de los MMORPGs o bien Massive Multiplayer Online RPG.

Como jugador casi profesional de rol y máster de otras tantas actividades lúdicas basadas en reglas de libro o tablero (aunque pésimo tirador de dados), la verdad es que estos juegos como juegos de rol dejan bastante bastante bastaaaaante que desear, pero hay que reconocer que hasta cierto punto son divertidos entretenidos.

Normalmente hablamos de una rutina de juego del tipo:
- ¡Ya soy nivel 20! ¡Puedo usar la espada de fuego y cristal +12!
- ¿Y para qué te sirve?
- Pues para poder matar a bichos más fuertes, de nivel 23 ó 24, y conseguir experiencia para subir a nivel 21.
- Ajá...
- ¡Y así cuando llegue a nivel 25 podré usar la espada del relámpago +27!
- Espeluznante... ¿Y esa espada...?
- Sí, me permitirá matar a bichos de nivel casi 30.
- Para conseguir más experiencia y bla bla bla
- Mismamente.

En fin, que la lógica del juego suele ser bastante simple y siempre se trata de matar más para luego matar mejor y seguir matando a más y más diabólicos bichos. Esto es un concepto que en inglés se conoce como 'grinding' y que puede traducirse como 'moler' o 'rechinar'... Vamos, hacerte polvo machacando bichos para conseguir después de matar 1000 de ellos (no exagero) subir de nivel... Y tener que matar otros 1200 más, dedicándole un tiempo más que largo (días) a hacer evolucionar tu personaje.

Pues bien, estos juegos cuyo máximo exponente en número de jugadores (en calidad ya hablaríamos) sería World of Warcraft con 10 millones más o menos (que a 15€ al mes no está nada mal) y que requieren tantísimo tiempo tienen la gracia en el juego con otras personas que además pueden ser de otros países y sirven en muchas ocasiones de mundos de estudio para ver ciertos comportamientos de la economía. ¿Qué pasa si el coste de los materiales se eleva por encima del coste del producto elaborado? ¿Y si inundamos de liquidez el mundo virtual? Llegando en algunas ocasiones (como en Eve Online) al desfalco bancario (en Eve Online puedes fundar un banco virtual en el que los jugadores pueden depositar el dinero virtual, pero como dicho dinero virtual puede venderse por dinero real...).

Pero más allá de que puedan servir para esos estudios, existe la posibilidad de que además sirvan para entrenar la mente y los reflejos en la consecución estratégica y táctica de algunas cosas, de manera que puedan ser aplicables estas habilidades a la vida real. Hay un estudio que podéis ver aquí que indica que los adultos (en este caso) que juegan a videojuegos o bien esos niños que se vuelven adultos jugando con ellos están más preparados para la resolución y análisis de problemas, la capacidad de seguir diferentes líneas de desarrollo, el chequeo y la monitorización de eventos así como la velocidad de aparición de ideas felices.

Desde aquí, tiendo a pensar que los mejores jugadores que conozco de videojuegos (aparte de cuando quedamos para echar alguna partida en red) tienden a ser excelentes informáticos, con gran capacidad de trabajo (grinding) y aprendizaje (leveling). Por lo tanto, aunque parezca un pelín frívolo, va a ser una de las preguntas que voy a hacer en las próximas entrevistas que realice... Por si acaso y por completar el estudio.

Pero bueno, el caso era tener un artículo en internet hablando de los MMORPGs para que así, dado que está en internet e internet siempre tiene razón, pueda justificar el que le vuelva a dedicar o no tiempo a uno de ellos sabiendo que no estoy jugando, estoy entrenando mis habilidades para ser mejor informático.

lunes, 30 de julio de 2012

Pereza oriental (I)

Desde luego cuando dicen que los orientales nos superan en todo lo que significa dedicación  no van desencaminados, aunque se trate de algo tan curioso el ponerlo en la misma frase que pereza. Bonito tema para hablar en estas vacacionales fechas.
El caso es que hay una diferenciación entre lo que se llama 'pereza oriental' y la 'pereza occidental' que tal vez os gustaría que os aclarara. ¿Sí? Bueno, va, os lo explico.

Resulta que el término pereza oriental radica en la pureza de la pereza (que no pureza) que practican los orientales (sí, es así de genérico) y que se trata de eso: no hacer nada, absolutamente nada, dedicarse al 100% a no hacer nada (aunque pueda sonar paradójico). Desde luego, hasta para ser perezoso hay que ser disciplinado en oriente...

Los occidentales, en cambio, practicamos la pereza occidental (así no hay que importarla) que normalmente se define en una palabra como hacer-todo-aquello-que-te-evita-tener-que-hacer-lo-que-realmente-tienes-que-hacer-hasta-que-tengas-irremediablemente-que-hacerlo. Sí, señor, en una única palabra.

Lamentablemente, este planteamiento hace que se realicen muchas otras cosas (lo cual no está mal) pero no por querer hacerlas sino por evitar o retrasar lo que realmente tenemos que hacer, ya sea porque es difícil, porque es aburrido o porque preferimos dedicarle el tiempo a otra tarea más gratificante. Pero bueno, mientras esté en las fechas que tiene que estar no pasa nada.

El caso es que mientras no está, el fantasma del deber nos persigue y nos hace sentirnos culpables por no dedicarle el tiempo justo.

- ¡Uuuuuh, soy el fantasma de las navidades pasadas! ¡Tienes pendiente aún el informe de viabilidad desde el invierno!
- Pero si no es necesario hasta el mes que viene y tengo muchas otras cosas que hacer.
 - ¡Uuuuuuh, soy el fantasma de las navidades presentes! ¡Tienes pendiente...
- Sí, sí, que ya lo sé... Pero aún falta mucho para navidades, no me líes que tengo otras cosas que hacer.
- ¡Uuuuuuh, soy el fantasma de las navidades futuras! ¡Ya no tienes pendiente el informe de viabilidad!
- ¿Ves lo que te decía, tanto agobio, si al final no había para tanto?
(¡Riing, riiing!)
- ¿Dígame?
- Soy el jefe jefazo, tráeme el borrador del informe de viabilidad, que le tengo que echar un ojo.
- ¡Uuuuuuh!

¿Somos capaces de ser suficientemente disciplinados como para no sufrir por algo que hay que hacer y que sabemos que lo haremos en el futuro? ¿La culpabilidad de no hacer algo en su momento y cargar con ello es más sobrellevable que realmente hacerlo y vivir más tranquilos? ¿Hasta qué punto la pereza occidental es una manera aceptable de hacer las cosas si con ello podemos aprovechar el potencial de creatividad y capacidad que nos provoca el trabajar bajo stress? ¿No deberíamos a veces optar por una opción más reflexiva antes de hacer las cosas o no va con nuestra cultura?

Y seguramente, después de esta filosófica disertación os preguntaréis el por qué de hablar de la pereza. Bueno, no es más que una muy larga introducción para otro artículo que publicaré más adelante... Si la pereza me lo permite... O si tengo algo más importante que hacer que priorice dicho artículo...

martes, 24 de julio de 2012

What if...

Seguramente para la mayoría de vosotros, frikis de medio pelo, no os sonará What If como algo asociado al cómic. A los que le suene y que aún tengan melena, se pueden considerar frikis de pelo completo.
El caso es que hace muchos años, Marvel decidió publicar una serie en la que proponía versiones alternativas de situaciones del universo Marvel (obviamente) o bien animadas parodias.
Desde el '¿Y si Spiderman fuese miembro de los 4 fantásticos?' al '¿Y si Conan visitara Nueva York en el siglo XX?' pasando por la parodia de '¿Y si Tony Stark (Ironman) hubiese tenido problemas con la comida en lugar de la bebida?', fue una serie que permitía a los guionistas explorar en situaciones que, en algunos casos, se han convertido a posteriori en versiones alternativas del universo de Marvel con más o menos éxito.

Pues bien, no hace falta ser Stan Lee hoy en día para tener un what if. Sólo hace falta ir a comprarlo a la librería especializada de rigor, pero hablando de informática y de BI en concreto, se refiere a aquellas herramientas que permiten simular situaciones futuras a partir de unos parámetros.

Preguntas del tipo ¿qué pasaría con mi cuenta de resultados si bajan o suben los tipos de interés?  o ¿cuánto tengo que producir para resultar rentable en un determinado aspecto? o ¿qué pasaría si me hiciera menos preguntas y trabajara más? pueden ser contestadas con alguno de estos sistemas (bueno, dudo de la respuesta de la última).

En los tiempos de crisis que corren es muy importante hacer bien las simulaciones porque no está el horno para bollos... Ni para meter la pata. Eso exige un buen conocimiento de lo que se quiere simular, de su comportamiento y de los parámetros a tocar o si no pasa lo que pasa.

- Tu simulación de crecimiento está muy bien. Vamos a crecer un 120%. Estoy asombrado de lo bien que hacemos las cosas en esta empresa.
- Señor...
- Sí, sí, de verdad. Es que no me explico cómo lo hacemos tan bien. Mira, llama a mi secretaria para que me vaya encargando el Porsche aquel que le he echado el ojo antes...
- Señor, por favor...
- Y por supuesto tendrás una recompensa por hacer tan bien el trabajo en forma de acciones o de algún tipo de variable
- Gracias señor pero... Es que se me ha olvidado poner los decimales.
- ¿1,20%?
- Me temo que no
- ¿0,012%?... Llama a mi secretaria y que me encargue una bicicleta. Que te pase a ti la factura, por listo.

Efectivamente y como siempre, el ordenador hace lo que le dices, no lo que quieres y la falta de parámetros, criterio o datos a la hora de generar una simulación pueden hacer que la simulación salga como salga y no dé los resultados que uno se espera.

Como ejemplo flagrante (que no fragante) de lo que parece un error en las simulaciones cuantificable y aplicable a la crisis actual podemos incluir la subida del IVA o la pérdida de la paga de navidades de los funcionarios (aparte de su bajada de sueldo) porque luego la amiga Prima de Riesgo se pone por las nubes, haciendo oídos sordos a estas medidas que, simuladamente, seguro que funcionan.

El caso es que ante estos errores uno comienza a pensar si en vez de un What If...? no tendremos un What the F...!!!


viernes, 20 de julio de 2012

Cesar en Julio

Detrás de este bien encontrado juego de palabras (no podía ser de otra manera) y completando mi, de momento, trilogía de artículos vacacionales de verano 2012, le llega el turno a Julio.
Julio debe su nombre al emperador Julio César, conquistador de las Galias y asesinado por Bruto & Co. Fue el primer emperador de Roma, César Augusto, el que cambió el nombre del mes en honor a su tío-abuelo (no hay nada como tener enchufe) y hacernos recordar año tras año de dónde venimos. Curiosamente, Augusto tiene también un mes dedicado y septiembre está libre hasta que Angela Merkel decida si se queda con él y lo pasa a llamar Merkelembre o directamente prefiere el tercer día de la semana, Mérkeles.

Coñas aparte, sin dejar de ser un mes veraniego, no es el mes principal donde la gente suele cogerse las vacaciones, por lo que siempre se ve como un mes un pelín más light de lo habitual: no llevas traje salvo necesario (como para ponérselo a 35º), incluso en ocasiones hay jornada intensiva (¿Intensiva=Intensa+IVA?) y al finalizar el día, normalmente, hay sol y luz y apetece tomarse una cerveza bien fría.

La realidad es que Julio es uno de los meses más intensos del año: hay que acabar tantas cosas antes de irse de vacaciones... Pero como siempre hay clases y nos encontramos en situaciones como la siguiente:

1 de Junio (con ene de Navarra)
- Bueno, comenzamos la última fase. Esta fase tiene que estar lista el 15 de julio para que podamos probarla porque el 1 de septiembre, a la vuelta de vacaciones, comenzamos. Yo sé que es un plazo muy ajustado y es posible que haya que trabajar más horas de la cuenta, pero no tenemos más tiempo.
- El 1 de septiembre es sábado
-...


1 de Julio (con ele de Lugo)
- Ya están listos la mayoría de los desarrollos y puedes comenzar a probar para adelantar faena.
- Quedamos en que empezaría el 15 de julio.
- El 15 de julio es domingo
-...

15 16 de Julio
- Nosotros hemos acabado los desarrollos, los puedes probar cuando quieras. Mientras los pruebas, nos quedamos para acabar la documentación y por si saliera cualquier incidencia. Así nos vamos de vacaciones tranquilos.
- Es que ¿sabes qué pasa? Que tengo otro marrón muy muy importante y no voy a poder mirármelo esta semana pero no te preocupes que antes de agosto está revisado.

30 de Julio
- Oye, que nosotros nos vamos, ¿eh?
- Pero no puedes hacerme esto, si no he acabado de validar... ¿Ahora qué hago si me sale cualquier incidencia? Voy a tener que llamar a tu responsable porque claro, esto no se puede quedar así...

Total, que al final el responsable, visto la que está cayendo, accede y el equipo se queda una o dos semanas más para acabar de validar y estar de soporte por si acaso. El problema no es el hecho de quedarse en sí (profesionalidad ante todo, me temo) sino lo que comentábamos hace dos artículos de la inercia a la hora de coger las vacaciones y una más que posible reducción en las mismas para adaptarse a los plazos establecidos.

3 de septiembre
- Bueno, ya hemos vuelto todos de vacaciones. ¿Qué tal la playa? ¿Y los niños?
- A lo que vamos: ¿cuándo salimos?
- Sí, eso quería comentarte... Verás... Te vas a reír... Es que resulta que el pedido de 50 ipads que habíamos hecho para usar la herramienta en movilidad no ha llegado porque Apple no sirve pedidos corporativos en agosto, así que llegará para primeros de octubre, por lo que hemos decidido arrancar entonces.
-... ... .............................

Por lo tanto mi recomendación es que intentéis cesar lo máximo posible durante julio (en la medida de las posibilidades y las exigencias) para plantear un agosto de vacaciones tranquilas porque a la que volváis en septiembre estaréis perdidos hasta las navidades. Y por mucho que lo digan en Juego de Tronos, no se acerca el invierno aún.

martes, 17 de julio de 2012

Consultoría tecnológica: ¿sabes dónde te metes?

La última campaña publicitaria de los productos Floïd es especialmente particular, haciendo hincapié en una visión medio romántica de lo que era un recio caballero de tiempos pasados... Por lo menos la que sale por la televisión, porque en otros casos hace alarde de ciertos rasgos propios de un 'macho ibérico' que en algunos casos no hacen que nos identifiquemos con ellos.

De ella, me quedo con la frase de 'Primero cumplo, luego exijo'. Qué gran frase. Qué bien quedas cuando cumples y estás en posición de exigir, sí señor. Lo diré otra vez, que me gusta mucho: 'Primero cumplo, luego exijo'.

Como bien sabéis, y como a todo el mundo, me gusta trabajar lo necesario (ni más ni menos), pero si la ocasión lo necesita (merecer, no suelen merecerlo) uno hará lo que tenga que hacer. Y eso normalmente se traduce en un número indeterminado de horas extras o de sacrificios personales.

Cuando trabajas en consultoría, hay una serie de reglas que debes seguir, pero la primera de ellas es, precisamente, cumplir. Muchas veces, cumplir como sea.

Esto siempre puede parecer cuestionable y en algunos casos hay margen de negociación, pero en otros no. Se debe cumplir. Sin excusas ni pretextos. Es una manera de trabajar. Es como funciona este negocio (a veces, no siempre por suerte).

El caso es que cuando te metes en un negocio como la consultoría, debería saberse que existe una posibilidad (en algunos casos como el mío, más de una) que te encuentres metido en una vorágine de marrones que te va a exigir mucho dándote poco a cambio. Es el negocio. No te tienes que preguntar por qué yo, por qué a mí, por qué las cosas se hacen así. Las cosas son como son, no como tú quieres que sean. Las reglas del negocio son las que son, y están ahí para que se respeten y se juegue con ellas en la medida de lo posible, a veces usándolas como ventaja, otras como una dura losa sobre la que empotrarse de cabeza.

Vamos a poner un ejemplo muy gráfico: todos los supermercados hacen inventario una vez al mes, a final de mes. Supone que el personal del supermercado se queda hasta las tantas el último día laborable del mes. Pueden salir a las 11, las 12, la 1... Dependerá de cómo vaya el inventario. Puedes quejarte, puedes llorar, puedes berrear, pero el inventario es algo que está incluído en el tipo de negocio. Nadie se cuestiona su utilidad o que no haya que hacerlo.

En la consultoría tecnológica, te puede tocar quedarte, te puede tocar tener que cumplir más allá del deber 'standard', está incluído en el negocio como el inventario de los supermercados. Tratar de evitarlo es tratar de que el negocio sea algo que no es.

Igual que si no quieres hacer inventarios no deberías trabajar en un supermercado, si no quieres que te pase algo así, no te metas en consultoría. Y si te metes con conocimiento de causa, no tienes derecho a quejarte (salvo en el bar con la cerveza delante y arreglar de paso el país, que eso lo hacemos todos). Debes ser consecuente con tu decisión y con el tipo de negocio en el que te metes.

¿Y esta disertación por qué? Porque a mí, personalmente, me gusta cumplir. Y después de cumplir, quiero poder exigir. Pero lo que no me gusta es tener que cumplir por otro que no entiende la consultoría igual que la entiendo yo y que finalmente traiciona una parte de confianza suficiente para que finalmente no se cumpla. Seamos consecuentes, seamos conscientes de cómo funciona el negocio y apoyémonos, sin quejas, todos empujando. No soy un esclavo, soy consciente de la situación y acepto que este negocio funciona así. Ésa es la manera.

Cualquier otra cosa no es consultoría. Posiblemente mejor, posiblemente peor, pero no lo es.

Así que no os engañéis ni engañéis a otros si no sois consultores. Todos viviremos más tranquilos.

jueves, 12 de julio de 2012

Primera ley de Newton

La dinámica newtoniana que se estudia(ba) en el instituto (cuando yo iba al instituto) era relativamente sencilla y la verdad es que se ve como simple 300 años más tarde de que Sir Isaac Newton formulara sus leyes, aunque en su día fuera un avance mayúsculo equivalente en impacto a los actuales descubrimientos del Cern.

Esto me lleva a preguntarme si dentro de 300 años, aparte de si se habrá acabado o no la crisis (en España, quiero decir), los jóvenes de los institutos futuros verán la mecánica cuántica, el bosón de Higgs, la materia oscura y demás energías como algo tan 'sencillo' como nosotros vemos ahora la dinámica newtoniana.

La primera ley de Newton es la Ley de la Inercia y dice algo tal que así:

Todo cuerpo permanece en su estado de reposo o movimiento si no se aplican fuerzas sobre él.

Que viene a ser que tanto para acelerar como para frenar hay que aplicar algún tipo de fuerza.

Como no soy físico (aunque a veces sea un poco fantasma tampoco me refiero a eso) y éste no es un blog de física, dejaremos la introducción aquí para hablar de la inercia consultoril. Seguramente habréis comprobado la más o menos aleatoria frecuencia de publicación de mi blog. Independientemente de que esté o no inspirado, hay un hecho indiscutible para que hayan artículos nuevos que es que tenga tiempo de prepararlos y escribirlos (aunque muchos los improviso, que conste). Esos paréntesis suelen coincidir con esos momentos en que laboralmente me encuentro más ocupado... Como los últimos meses.

Supongo que a muchos os ocurre que cuando hay una entrega o bien hay un esfuerzo al principio cuesta mucho (hay que hacer fuerza) pero luego ya cuesta menos hacer 10 ó 12 horas diarias. Se coge cierta velocidad laboral y lamentablemente se asume que esas circunstancias son las que son.
Ahora que se acercan las vacaciones, el ritmo de trabajo siempre se espera que decaiga suavemente para poder irte en un momento en que no estés al 150%, porque te vas pero te llevas también la inercia y cuesta un tiempo (y a veces un esfuerzo) el acabar de desconectar del trabajo y realmente descansar.

Cuando aún no te has ido de vacaciones y de repente un día te encuentras con que no tienes mucho que hacer, que puedes plegar incluso pronto (lo triste es que tu hora habitual de salida se convierte en 'pronto') y que llegas a tu casa... Y no sabes qué hacer.

Acabas de tunearte. Tu elástico motor se ha acostumbrado a un tipo de actividad y tienes tal inercia que el cuerpo, a pesar de todo, te sigue pidiendo más.

- Quiero una select.
- Que no, vicioso... Vamos a dar un paseo.
- Vaaaa, dame una select...
- Nanay... Mejor la consola.
- Venga, tío, que éramos colegas... Mi select...
- Espera, que voy a mirar un momento internet a ver qué dicen las noticias...

Y de forma automática te conectas al correo, lo bajas y miras con cara de circunstancias el e-marrón que acaba de entrarte.
- ¡Mi seleeeeeect!

... Y pasa lo que pasa.

Los estudiantes del futuro, decíamos, se pelearán de forma familiar con los quarks, gluones, bosones y otras formas de energía ahora desconocidas. Alguno de ellos, incluso, se planteará la fabricación del negador inercial (cosa que revolucionaría de una forma espectacular los transportes). Espero que cuando lo fabriquen me envíen via máquina del tiempo uno para estos casos.

¿Aún no? Vaya, que decepción... Será que en 300 años aún estaremos en crisis...