martes, 13 de marzo de 2012

Margin Call

De las películas de Wall Street, de temas financieros y relacionadas con la crisis, me ha sorprendido gratamente la película que da título a este artículo. Aparte de las dotes interpretativas de su elenco y de la trama en sí, hay una serie de curiosidades en la película que creo que son absolutamente extrapolables a muchas compañías que se pelean con los datos hoy en día.

El caso es que un trader (Zachary Quinto) recibe una indicación por parte de su jefe (Stanley Tucci) al que acaban de despachar por culpa de la crisis para que mire un determinado trabajo que está realizando y que se convierte en el problema que desencadena el resto de la trama. El hecho de que Quinto sea el último Spock y en la película un doctor en aeronáutica espacial me parece un guiño acertado de algo que hemos dicho siempre: el homo informaticus.

Mr. Spock... Este... Quinto tiene un jefe (Paul Bettany) al que no puede explicarle según qué cosas porque no las entiende. Bettany tiene otro jefe (Kevin Spacey) que ni siquiera sabe qué tiene que mirar ni cómo interpretar lo que ve. Spacey tiene un jefe (Simon Baker) que ni le va ni le viene. Y sobre todos está el jefe máximo (Jeremy Irons) que pide que el trader le explique las cosas como a un niño de 12 años.

¿A que os suena?

Efectivamente, los diferentes estratos de una empresa suelen encontrarse con diferentes necesidades den la complejidad de la información que manejan, desde el más bajo al más ejecutivo. Esto es algo que se ve claramente.

No obstante, hay otra curiosidad al respecto de la agilidad empresarial realmente sorprendente y que muchas veces define y explica el comportamiento del mercado de la consultoría: desde que Mr Spock descubre el percal hasta que se lía parda pasa una noche, con reuniones a la 1, a las 2, a las 4, a las 6 de la madrugada entre todos estos jefes. Se llama disponibilidad absoluta y agilidad equivalente.

A las 4 de la mañana, el señor Irons le pregunta a Quinto qué es lo que pasa. Y en segundos decide que en su mercado siempre hay que ser el primero, aunque sea para mal. El resto es de sobras conocido por todos con la caída de las hipotecas subprime pero fijáos en la agilidad de decisión. La información no ha circulado demasiado bien entre estratos, pero cuando lo ha hecho, la decisión es firme y clara por parte de la dirección. Dicha información realmente sirve para tomar decisiones.

Luego ya entraríamos en cuestiones éticas de por qué algunas empresas funcionan así y exigen lo que exigen de sus empleados (laboral y personalmente), pero esa es otra historia.