lunes, 30 de enero de 2012

Síndromes Informátricos: Apofenia

Jim Carrey hace un buen papel (a mi entender) en la película 'El número 23' cuando se obsesiona de manera obsesiva (como deben ser las obsesiones) con el número 23.
Tras este insustancial y reiterativo (por lo obvio) párrafo de introducción, podemos explicar que el amigo Carrey sufre de apofenia, que es la búsqueda, en este caso en el caos numérico que nos envuelve, de tramas o coincidencias otorgándoles una importancia que no tienen.
En los números siempre es fácil buscar relaciones, ni que sea con la suma. Me explico:

- A ver, diga 33.
- ¿Ha dicho 23?
- No, he dicho 33.
- ¡Pero si a 33 le resto 10 me da 23! ¡23! ¡Todo está relacionado!
- Haga el favor de salir de mi consulta, ir hasta el final del pasillo y entrar en la de psiquiatría.
- ¡Pero eso está a... 23 pasos! ¡Seguro!
- Haga los pasos más cortos y estará a más.
- Pero 'ir hasta el final del pasillo' tiene 23 letras...
- Es mentira, tiene 24.
- ¡Pero 24 menos 1 son 23!¡23!
- Enfermera, llame a seguridad...

En fin... Locos (que ya no es un término psiquiátrico) los hay por todas partes.
El caso de la apofenia es algo muy exagerado y que además requiere de tratamiento, pero me lleva a pensar en hasta qué punto se trata de un superpoder informático (en el caso de que dejemos la obsesión de lado).
Pongamos un ejemplo en el que muchos de vosotros, informáticos y no informáticos, consultores de BI (especialmente) y controllers,  os habréis encontrado: cuadrar una hoja de cálculo.

A mí me ha ocurrido que en más de una ocasión que con echarle un ojo por encima y en pocos segundos ya sabes si está cuadrado o no. Es más, si no está cuadrado, con echarle un segundo ojo por encima rápidamente descubres donde se descuadra. Y no me estoy refiriendo a encontrar un valor de trillones en un excel con unidades, sino a números más complejos. ¿Desarrollamos los informáticos (y en general las personas que tienen que cuadrar) el superpoder de detectar el cuadre? ¿O bien porque se nos da bien cuadrar desarrollamos las tareas que desarrollamos?

Quiero recordar que muy al principio de este blog (cuando tenía gracia), discutíamos sobre el Homo Informaticus y con el tiempo le hemos añadido capacidades y superpoderes en lo que seguro que será un nuevo comienzo para el mundo subyugado a la cabeza y pensamiento de unos superhéroes del mundo de la informática que... ¡Harharharharhar!...

Perdón, que me voy del hilo. El caso es que dentro de todas las habilidades adquiridas (importante que sea de forma gratuita) de un informático y de gente que trabaja con datos, ésta es una (en su justa medida, como decíamos) de las que creo más importantes... Hasta que lleguemos al botón derecho-> cuadrar.

¿Se os ocurre alguna más de la que hablar?

viernes, 27 de enero de 2012

Mobile BI: El retorno del dedo acusador

No hace mucho hablaba en este mismo blog (es lo que tiene tener un blog propio, que hablas en él...) la incomodidad manifiesta para los sistemas actuales de herramientas móviles (aplicaciones no laborales incluídas) de tener unos dedos de determinada anchura en su punta.
Obviamente, la precisión de mis dedos no tiene nada que ver con la precisión de un stylus (aunque antes me quejaba más de su falta de transparencia).

Independientemente del tema de la usabilidad, que entiendo que en los próximos años mejorará impresionantemente para permitir ser hábiles en la pantalla del dispositivo que sea ya no con el dedo sino incluso con el codo, estos días que estoy enfrascado en una aventura de movilidad en temas de BI me he encontrado con un problema que no me había encontrado antes: preparar una aplicación para dedos gordos.

Efectivamente, tener una aplicación en un smartphone de BI es una fardada y la verdad es que visualmente suele ser interesante (no voy a decir espectacular hasta que lleguen al nivel de ciertos juegos) pero diseñarla ya es arena de otro costal.
Más allá de las complicaciones técnicas (no nos olvidemos, estamos ante versiones punto 0 en muchos aspectos con su extenso camino por recorrer), cuando alguien desarrolla un cuadro de mandos para pc no tiene en cuenta que la precisión del ratón es de un pixel. Mientras se vea en la pantalla y se pueda leer, perfecto.

Ahora bien, trabajar en un cuadro de mandos de 320x240 no es complicado si sólo queremos mostrar sin tocar: se reducen objetos, fuentes y demás y tema solucionado. Ahora, si queremos tocar... Eso ya vuelve a ser arena (grava de hecho) de otro costal. Os voy a poner un ejemplo:

Esta imagen es un gráfico tamaño real de una evolución de un indicador. Hasta aquí no pasa nada. Bien, como en un smartphone no tienes mucho espacio para poner selectores, seamos 'user-friendlies' con el usuario y permitámosle seleccionar la fecha dándole con el dedo en el mes que el usuario prefiera. En mi caso, mi dedo índice ocupa entre dos y tres barras, haciendo a veces complicado seleccionar la fecha elegida.

Se me ocurren varias formas de arreglarlo:
1) Entrenar, entrenar y entrenar. La precisión cuesta.
2) Comprar un sacapuntas para el dedo, pero el resultado es de por vida y puede interferir en otros quehaceres como la exploración de las fosas nasales.
3) Diseñar la aplicación con la idea de dedos más grandes, lo que significa utilizar controles más grandes que en algunos casos deslucen el resultado final.

Y aquí es a donde quería llegar yo: al stylus. Un stylus permite que sea elegante a la par que funcional, volviendo entonces a aquellas añoradas (en algunos casos) pdas con precisión pixelar. Tal vez los amigos de Samsung con su Galaxy Note no estén desencaminados del todo...

Seguiremos informando.

PD: Clicka en 'Mi no entender' si has medido tu dedo índice con el gráfico de barras.

lunes, 23 de enero de 2012

Consultoría exagerada

Os he dicho trillones de veces que no hay que ser exagerado, pero en un sector como el de la consultoría suele pasar que esto no es así.

En la consultoría todos somos buenísimos y si no somos buenísimos somos los mejores. Y eso en un porcentaje altísimo de los casos es cierto. Esa seguridad que transmitimos al cliente es, en la mayoría de los casos, nuestra mejor carta de presentación como consultores. El problema es quién es el exagerado en los millones de oportunidades en que un comercial interviene.

Lamentablemente, a un comercial normalmente le pagan por vender y a un técnico le pagan por sacar adelante los proyectos, de manera que en muchísimos casos el comercial realiza una venta de moto feliz sin tener en cuenta la solución técnica, sus plazos o sus recursos. El comercial se gana su parte y el equipo de desarrollo... también.

Yo siempre digo que en el canal Discovery Channel (Discovery Max ahora en la tdt) emiten una serie que se llama American Chopper en la que unos apasionadísimos y americanísimos moteros se dedican a construir/tunear motos custom. Es interesante conocer este documental con dosis de reality (la combinación contraria también vale) para saber cómo se hace una moto de cara a vender una moto en condiciones de que después sea realizable en plazo y coste.

Yendo a mis acostumbradísimos periplos telefónicos, adaptaré y resumiré una historia que leí en su momento para ilustrar este comportamiento:

Email 1: Del técnico al jefe de técnicos
Hola,

va a ser terriblemente complicado que saquemos adelante este proyecto.
No tenemos recursos preparados en esta tecnología, ni reciclables de otras, ni tampoco entorno de pruebas, por lo que tendríamos que acudir a un curso de formación para poder plantearnos ni siquiera empezar tras contratar a algún recurso más.
Además, habría que contratar también a alguien con experiencia para que dirija el proyecto.

Email 2: Del jefe técnico al director del proyecto
Hola,

me comentan los técnicos que están realizando un curso para ponerse al día con la tecnología y que en nada comienzan el proyecto.
De todas maneras, me recomiendan que contratemos a alguien con experiencia para dirigirlo.

Email 3: Del director de proyecto al responsable de cuenta
Hola,

los técnicos ya están perfectamente formados para realizar el proyecto en plazo y tiempo. Además, hemos contratado a un experto para dirigir el proyecto, por lo que el tiro está asegurado.

Conversación: Del responsable de cuenta al cliente
- ¿Dígame?
- Hola, que soy yo. Que me están presionando para empezar el proyecto ya los técnicos.
- ¿Pero estás seguro de que puedes llevarlo a cabo?
- Pero si somos los mejores, tenemos experiencia en más de 100 proyectos de esta tecnología y nunca nos ha dado problemas.
- Vaya, pues me alegro un montón. ¿Cuándo dices que puedes comenzar?
- Mañana mismo. Si es que además tengo los recursos listos para ir.
- Genial... Pues nada, luego hablamos y concretamos.

Por suerte, los tiempos van cambiando y los comerciales están concienciadísimos acerca de la tecnología y de las posibilidades de llegar a un final feliz en los proyectos, pero en un entorno macroeconómico como el actual, hay que vender sea como sea y en más de una ocasión la planificación de los recursos se hace con microscopio para asegurar que nadie se encuentre en la oficina sin facturar, encontrándonos en circunstancias no tan diferentes de las anteriores.

Nota: entiéndase adecuadamente que los textos en cursiva pretenden ser exageraciones en la inmensa mayoría de las ocasiones.

miércoles, 18 de enero de 2012

Yo me lo guiso, yo me lo como

Aprendiz de todo, maestro de nada, que reza el dicho, en clara alusión al informático promedio en este país y no sé si en el resto del mundo.
El concepto de informática es tan amplio para el profano que es complicado diferenciar las ramas tecnológicas que componen su vertiente más corporativa, dejándolo todo en 'el informático'.

Por poner un ejemplo práctico, casi todos diferenciamos entre el médico de cabecera, el traumatólogo, el alergólogo y el cirujano (y eso sin entrar en subespecialidades) y sabemos que el cirujano tiene algo de idea de alergias pero que su punto fuerte es abrir y, generalmente, cortar.

Pues bien, en el mundo de la consultoría de BI, uno tiene que ser capaz, especialmente cuando se es un senior, de:
- Definir hardware, con su configuración, instalación, conectividades y demás.
- Instalar software, el que sea.
- Configurar sistemas operativos, softwares y demás para conseguir que funcione
- Tomar requerimientos de lo que sea
- Modelar la solución y desarrollarla técnicamente
- Llegado el momento, meterse con temas de web, interconectividad, directorios activos, webservices, cloud y demás palabrotas
- Incluso plantear que uno conoce todos los programas habidos y por haber en caso de que haya una necesidad específica de nicho.
- Y si no hay ningún programa que se adapte, programarlo.

Vamos, como dice el título del artículo, yo me lo guiso, me lo como, me lo trago, digiero y demás.

Por eso a mí, personalmente, me resulta curioso que, habiéndome tenido que pegar en proyectos con características como las anteriores comentadas que hacen que te tengas que poner con todo desde el principio hasta el fin, haya informáticos que se planteen lo siguiente:

- ¿Dígame?
- Hola... ¿estoy llamando al CAU?
- A su servicio. ¿En qué puedo ayudarle?
- Es que hay una select que no me sale y da un error de extend de tablespace. Pero eso es algo nuevo, antes no lo hacía.
- Por supuesto. Cogeré la incidencia y se la pasaré al DBA de Oracle que viene los martes.
- Pero hoy es miércoles... ¿No puedes hacer nada?
- Es que yo soy el encargado de hardware. Yo me encargo de la máquina, no de lo que hay instalado en ella.
- Ah... Oye, pues ya que lo dices, a veces me va muy lento.
- Uys, pero eso lo tiene que gestionar el departamento de interoperabilidad y conexiones físicas. Yo les dejo nota para que se lo miren esta semana.
- Vaya... Gracias
- De nada, hombre, si estamos para ayudar.

No sé a vosotros, pero a mí me ha pasado que muchas de estas incidencias reportadas 'te las tienes que comer' y tratar de averiguar por qué narices algo falla, sea o no de tu ámbito tecnológico de conocimiento. Es más, en muchos casos lo haces encantado, porque pica el gusanillo intentar averiguar qué le pasa al paciente como si de House se tratara (siempre que tengas tiempo, claro).

Me comentaba mi jefe en alguna ocasión que antes, cuando él era joven (y yo ni os cuento) cuando alguien preguntaba algo que no sabías corrías raudo a leer libros, manuales y demás, aunque fuera de noche, para al día siguiente poder dar algún tipo de respuesta. Hoy en día contamos con Google para resolver, enseñar, ilustrar y ejemplificar la mayoría de las incidencias y problemáticas de la informática que nos encontramos.
Es más, alguien con un poco de proactividad (y no necesariamente un informático) y la ayuda de Google puede ser capaz de resolver un porcentaje alto de cualquier tipo de incidencia.

Eso sí, seguiré yendo al alergólogo para hablar de mis alergias (que no alegrías).

sábado, 14 de enero de 2012

¿Realidad aumentada o virtualización integrada?

Cuando estrenaron Terminator en el cine uno era suficientemente joven e ignorante como para pasarla por alto (no sé si por suerte o por desgracia), pero no pasó lo mismo con su segunda parte.

Las máquinas, que son muy malas y tan listas como malas, habían incorporado en el Cyberdine Systems T-800 una visión-chula-que-te-pasas-marca-ACME y que permitía incorporar información detallada de lo que contemplaba el cyborg (filosóficamente pienso que un cyborg debe ser primero un ser vivo y luego incorporarle piezas robóticas y no al revés) en cuestión, fundamentalmente relacionada con temas tridimensionales y esquemáticos del entorno. Lo más curioso de todo es que este sistema en la mayoría de casos aparecía como un 'extra' que parecía funcionar aparte del sistema del cyborg, como si fuese una pantalla que mirara.

Justo lo que pasa hoy en día con los mecanismos de realidad aumentada domésticos (podéis echarle un ojo aquí a esas fabulosas lentillas prototípicas que en un futuro permitirán jugar al angry birds sin que nadie se entere recibir información del entorno como si de un Terminator uno se tratara) como los tablets que, en combinación con un gps, una conexion 3g y la ayuda de Google permiten que cualquiera de nosotros pueda obtener más información de la puramente real de su entorno (fundamentalmente limitado a temas de opiniones comerciales).


El caso es que si combinas la visión de terminator con el acceso a las redes sociales podrías llegar a saber gustos, estado sentimental, opiniones y demás de una persona con sólo mirarla. Es más, siendo un poco friki (en este caso no es sinónimo de sibarita) la aplicación podría permitir que se descargada el skin seleccionado por la persona a la que miras (o bien su versión photoshopizada), haciendo bueno aquel refrán que dice que 'la belleza está en los ojos del que mira' y apartándonos irremediablemente de la realidad objetiva en nuestro camino para integrarnos en Matrix o en un cúmulo Borg.

En cualquier caso, esto conseguiría, en el ámbito corporativo, algo que se ha buscado con insistencia desde el inicio de la informática: la oficina sin papel.

Si es que no hay mal que por bien no venga.