miércoles, 24 de octubre de 2012

PowerPaint

Por mucho que el corrector se ha empeñado en decirme que no es PowerPaint, que es PowerPoint, yo, que soy bastante más cabezón que él me he acabado saliendo con la mía.
Hay una máxima en la informática que ya he usado otras veces pero que no está mal que repita que reza tal que así: 'El PowerPoint lo aguanta todo'.
Esta frase que hace referencia a lo fácil que son las cosas en las presentaciones cuando luego a nivel técnico tienen su miga tiene una aplicación un tanto diferente si os planteáis Powerpoint como herramienta de diseño.
Yendo un poco más allá, planteémosla como herramienta de dibujo: PowerPaint.

Estos días que ando metido en un proyecto personal de diseño me he encontrado, como tantas otras veces, con el problema del pixelado al trabajar con imágenes ampliadas. Esto hace que si quieres utilizar imágenes de internet de 400x600 para un poster tamaño A1 o A0 no acaben de quedar todo lo bien que uno quiere.

- Eso es fácil, diséñalas tú mismo.

Claro, claro, ya habló el que todo lo sabe. Pero sí, en esta ocasión tiene la razón. Lo más fácil para tener una imagen tamaño A0 es dibujarla, pintarla y trabajarla a ese tamaño. Lo malo es que mi scanner no me admite ese tamaño. Por lo tanto, hay que pasar a la opción B: dibujos vectoriales.

Ante esta nueva palabra que a muchos les sonará a chino diré que un dibujo vectorial viene a ser un dibujo hecho con formas básicas que puede ampliarse hasta el infinito y luego convertirse en una imagen estándar porque no guarda la información pixel a pixel en un proceso que se llama rasterización (hala, otra palabrota).

Lo habitual para realizar dibujos vectoriales es utilizar una herramienta para tal fin como Adobe Illustrator pero como a un servidor le da pereza y tiene muchísimo más dominio con el PowerPoint, procede a realizar el siguiente procedimiento:
- Haces un dibujo en papel a mano alzada y le haces una foto con el móvil:
- Coges esa foto y la utilizas de base para realizar mediante objetos básicos de PowerPoint las diferentes formas:




- Finalmente la pasas a imagen en el tamaño que requieras:



Et voilà!

Sí, lo sé... Debería utilizar otros medios. ¿Pero y lo bien que me lo paso? ¿Y a que no se os había ocurrido dibujar así?

miércoles, 17 de octubre de 2012

TI-ndependencia.cat?

Aunque no suelo meterme demasiado en temas políticos (toda persona tiene en su interior un entrenador de fútbol profesional y un presidente en funciones con soluciones para todo), quería hacer una reflexión acerca del tan últimamente traído y llevado independentismo catalán.

No voy a hablar de si nos iría mejor o peor como estado federal dentro de España, Europa o la unión mediterránea. Para ello ya hay muchos expertos (proclamados y autoproclamados) que opinan de ello hasta el punto de resultar cansinos. Yo quiero que hablemos de informática.

No sé cómo de pequeños o dónde os cogió el año 2000. El 'efecto 2000' fue un boom en todo lo que se refería a servicios informáticos relacionados con la gestión empresarial:

- ¿Dígame?
- Hola, soy el gerente de una empresa de servicios informáticos. ¿Está usted preparado para el año 2000?
- Pues... Es que aún estamos en 1998, así que si me compro ahora las uvas se van a echar a perder.
- ¿No sabe usted que si sus sistemas no están preparados puede tener un gran problema el 1 de enero de 2000?
- ¿Cómo de grande?
- (léase con Carmina Burana de fondo) ¡Se abrirán los cielos y una mano enorme aparecerá para señalarle a usted y sólo a usted por no haber querido adaptarse al año 2000! ¡Y Dios con su estruendosa voz proclamará a los cuatro vientos: Tú no quisiste celebrar el nacimiento de mi hijo y de mi era y por tanto serás castigado! ¡Y el consejo de dirección se transformará en demonios alados que le llevarán a la puerta del infierno! ¡Y en la puerta del infierno se tropezará y se romperá el dedo meñique del pie!
- ¡Nooo! ¡El meñique no! ¡Por favor! ¡Tenga mi dinero!

El caso es que durante un par de años todos los que hubiesen visto de lejos un ordenador tenían trabajo ajustando y adaptando sistemas para evitar la catástrofe del año 2000. Eso en todas y cada una de las empresas informatizadas del mundo. Fue una burbuja de narices.
Después, como suele pasar, ya no había trabajo para tanta gente y se generó una pequeña debacle en el mundo consultoril especialmente acusada tras el 11-S.

Ahora, algo más tarde, la debacle consultoril está ahí fuera. Vamos, que si barres la tienes que apartar para acabar de limpiar. ¿Sabéis lo que costaría a las empresas adaptarse a estar en un nuevo país? Nueva fiscalidad, nuevos procedimientos, tal vez nueva moneda, paralelos con los sistemas actuales... ¿Y al nuevo gobierno? Nueva hacienda, seguridad social, sistemas de gestión propios, ministerios... La verdad es que Catalunya iba a convertirse, temporalmente eso sí, en el paraíso de las consultoras en una nueva burbuja que acabaría reimportando a aquellos que se han exportado a otros países. Incluso, si me apuras, vendrían a trabajar alemanes aquí porque faltaría mano de obra.

- ¿Y quién va a pagar eso?

Bueno, supongo que es una de las razones que impulsan a los empresarios a posicionarse hacia el sí o hacia el no dependiendo del negocio de cada uno. Lo que está claro es que no sería gratis y habría mucho gerente frotándose las manos ante la idea de reinformatizar un país. En los tiempos que corren sería un excelente bálsamo para una maltrecha economía consultoril (que no empresarial, que el resto de empresas tendrían que afrontar un nuevo coste).

- ¿Y luego?

Pues sí... Una vez esté todo hecho, ¿qué pasará? ¿Habrá que volver a exportar todo el personal que se importó? ¿Podría mantener Catalunya una estructura de empresas de consultoría fuertes o quedaría como le pasa muchas veces a Portugal bajo el paraguas de Empresa de Consultoría X Iberia?

El tiempo lo dirá. En cualquier caso, tened cuidado con vuestros meñiques.

jueves, 4 de octubre de 2012

Cara de poker

Clint Eastwood debe ser, seguramente, el adalid de las caras de poker de la gran pantalla con su típica expresión de ojos entrecerrados y mueca cigarrera que hace que sospeches que está pensando en pegarte un tiro con su Magnum 44 o bien realizando raíces cuadradas de cabeza.

Aunque yo personalmente prefiero el helado de frigo (con almendras), últimamente son demasiadas las historias que me cuentan o vivo en mis propias carnes laborales que hacen que se te quede cara de poker (bonito eufemismo para cara de idiota (que es también un bonito eufemismo para cara de gilip...)).

Os voy a proponer un símil para que veáis a qué me refiero (y no será cinematográfico ni automovilístico, que hay que innovar):

- Señor, los nobles están en el salón del trono.
- Perfecto, chambelán, pasemos lista.
- Señor, soy el Conde de Capranegra y os he traído 50 hombres curtidos en varias batallas y con armamento de primera.
- Señor, soy el Barón de Beltenebros y os he traído 25 hombres de mi guardia personal, que sirvieron a mi padre antes que a mí y son de mi absoluta confianza.
- Señor, soy el Duque de Dehesaplana y os he traído 5 pastorcillos que he reclutado por el camino.
- Duque, ¿vos no sois el que más tierras tiene en el reino?
- En efecto, pero soldados tengo pocos y se dedican a otros menesteres.
- No se hable más, me quedaré con los pastorcillos del duque, que como es rico y poderoso seguro que defienden adecuadamente la ciudadela.
- Mi señor, será un placer ponerlos a su disposición.

Efectivamente, la decisión del rey es ilógica cuando el duque, por poderoso económicamente que sea, no puede competir en número o especialización y experiencia con el conde y el barón. Ahora, obviamente, cambiemos estos títulos nobiliarios por empresas de consultoría y el rey por un cliente (de hecho por el consejo de dirección de un cliente) y encontrémonos patidifusos y sorprendidos ante la, desde nuestro punto de vista, equivocada decisión. Cara de poker en toda regla.

Como empresa especialista, tenemos equipos mucho más grandes y expertos de lo que pueden tener a nivel local consultoras más generalistas. Aún así, se toman decisiones políticas que van a todas luces contra la lógica y que se sabe cómo empieza pero nunca cómo acaba (aunque eso tiende a no ser verdad y las cosas acaban como acaban...). Y eso cada vez está pasando con más frecuencia y no deja de ser preocupante que se tomen decisiones por el bien del partido y no por el bien del país. Espera, que no estaba hablando de política... ¿o sí?

miércoles, 3 de octubre de 2012

Stress social

No sé vosotros pero yo estoy estresado (siempre que digo esto me acuerdo de aquel anuncio de Malibú que tanto había hecho por el idioma y su acento).
Estoy estresado de las redes sociales en lo laboral. Parece que para que una persona individual tenga presencia en las redes sociales deba tener, si no está en paro, un asistente virtual que se encargue de promocionar y hacer presencia en linkedins, facebooks y twitters... Un community manager que le dicen.

Desde luego si echo un ojo a gente con la que tengo contacto en twitter y en linkedin (Facebook no tengo por suerte para mis horas de sueño) llego a esa extraña conclusión interrogativa que reza tal que así:

- ¿Y éste cuándo duerme?

Y en muchos otros casos, llego también a la siguiente:

- ¿Y éste cuándo trabaja?

Porque sí, ahora con un smartphone (que le dure la batería) puedes estar online de forma continuada pero tanto a la producción de nuevo material (como los excelentes artículos de este blog) como a los 'Me gustan' o retwitteos de otros twits (por eso son retwitteos...) hay que dedicarle tiempo.
En el primer caso, especialmente, además tienes que estar inspirado porque los artículos y otras producciones cinematográficas no salen solos salvo que seas un genio de la improvisación literaria o que te dediques a dar opiniones de las noticias.

Y entonces llegamos a la conclusión de que hay gente que ya ha trascendido su trabajo habitual y se dedica a ser 'recopilador' o broadcaster o generador de opinión. Rollo 'sígueme que te diré lo que es bueno y tienes que leer' al igual que un técnico informático, con el tiempo y la experiencia, pasa a una labor más administrativa porque no se puede estar en misa y repicando. Y eso al final vale dinero.

El caso es: ¿se convertirá el tema de las redes sociales en una versión individualizada de la burbuja y posterior crisis de las puntocom? ¿Estamos ante una despersonalización de manera que al igual que es necesario el dni y el mail sea necesario estar fichado en N redes sociales? ¿Se dejará de considerar 'arreglar incidencias del facebook en horario laboral' como algo negativo en virtud de un mejor posicionamiento laboral y empresarial?  ¿Será necesario tener un perfil profesional y uno personal? ¿Se considerará que uno es mal informático por tener un perfil pobre o no actualizado?

Si a todo esto le unimos el hecho de que internet no olvida nunca, ¿que te cuelguen un San Benito te estigmatizará virtualmente de por vida?

Supongo que el hecho de ser medio asperger influye en mi presencia social virtual (y mi agenda ni os cuento) pero por lo menos creo que (de momento) puedo decir que he tratado de ser original en mi producción de contenidos... Aunque no me haya servido de mucho. Calidad por encima de cantidad, señores, para evitar:

- 7:25: Buenos días, mundo!
- 7:27: Con el colacao
- 7:29: Salgo de casa
- 7:45: En el tren
- 8:15: Me gusta el video de los gatitos de la página http://...
- 8:25: RT: El mundo está muy mal y va a ir a peor http://...
- 8:45: Me bajo del tren... No veas cómo va el metro
- ...

Pero claro, al final parece que por dos cosas importantes que hayas dicho tienes que estar siempre en el escaparate. 'Ladran, luego cabalgamos' que decía Alonso Quijano.

lunes, 1 de octubre de 2012

Telepatía artificial

Ir en el metro y pensar 'sé que puedes oír lo que pienso' por si alguien fuera telépata es un juego que se ve que practica más de uno. Llegar a comunicarse a distancia de forma privada, instantánea y natural es algo que podría hacer que las operadoras de telefonía se tirasen de los pelos si no fuera por la existencia de los N-cientos clientes de mensajería instantánea móvil multiplataforma, liderados al menos de momento por Whatsapp, que inevitablemente hacen uso de un servicio de datos por el que estas operadoras de telefonía cobran y que hacen más agradable el trabajo de sus peluqueros.

Decía en el artículo anterior que los diferentes dispositivos, por ahora externos, permiten esa comunicación entre individuos geográficamente distantes. También permiten que, de forma privada, se transmita un mensaje al que tienes delante de ti en la mesa poniendo verde o de otro color a alguien presente. Pero esos dispositivos tienden a integrarse de forma cada vez más natural en nuestras vidas de manera que somos cyborgs desmontables con capacidades de comunicación via servicios de terceros. Pero sí, somos telépatas tecnológicos.

Como con todo, hay que mirar al futuro y ya decía yo también en el artículo anterior que veo la integración hombre-máquina algo (sólo algo) más cercana, de manera que te implanten el microchip cerebral y tengas un 'móvil' smartphone (lo de smart dependerá de cada cerebro) que no tengas que llevar en la mano y que se cargará via bioelectricidad corporal.

- ¿Dígame?
- Hola, somos de brain-phone. ¿Está interesado en venirse con nosotros? Utilizamos un móvil poco invasivo ubicado en el parietal...
- Es que aún tengo los puntos de mi último móvil...
- O sea, que tiene permanencia...
- Sí, la cicatriz es permanente.
- Pues si se lo piensa sólo piense en el 1500 y luego piense en llamar y tendrá un bote de aspirinas de regalo.

Esta comunicación 'cerebral' me lleva a plantearme diferentes escenarios futuros a cada cual más escalofriante, que diría Iker Jiménez:
1) Un escenario en que poco a poco las personitas nos iríamos fundiendo en una conciencia colectiva para acabar deshumanizados y colectivizados en algo parecido a un cúmulo Borg de Star Trek, cosa que seguramente le encantaría a nuestros gobernantes.
2) Un mundo en que equivocarse de pensamiento y de persona a la que se lo quieres enviar (por esas veces que el cerebro se comporta como un auténtico descerebrado pensando en lo que no quieres pensar) puede liarla parda. Si ya ha habido un escándalo porque una concejal enviara (o no) un vídeo erótico a su marido (o no) y acabara en internet... ¿Qué sería de todos los 'vídeos', 'fantasías' (no necesariamente eróticas), 'noticias', 'ocurrencias' y demás? ¿Acabarían en internet también?
3) Al igual que ha habido robo de contraseñas en grandes redes sociales como Facebook o Linkedin, ¿quién nos dice que un aparato implantado quirúrgicamente en nuestro cerebro iba a ser más seguro e íbamos a tener bajo llave todos nuestros pensamientos?

Miedo me da hacia dónde nos conduce la tecnología pero estoy (casi) seguro de que no llegaré a ver tales avances o seré demasiado mayor para que me los implanen cuando toque, quedándome en mi 'natural' condición de hombre humano estándar sin llegar a ser un cyborg superheroico... Aunque este último punto me suscite cierto interés friki.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Precisamente (el dedo acusador ataca de nuevo)

Movistar, que son muy simpáticos, cuando hicimos la migración desde Vodafone (porque no lo eran tanto), nos incluyeron en el lote un Galaxy Tab de 7 pulgadas que llevaba como año y medio muerto de la pena encima de mi mesa, mirándome con ojitos con estrellitas de Gato con Botas cada vez que me sentaba en mi sitio.
- Llévame contigo, no me abandones...

El caso es que después de mucho pensarlo, he decidido darle una oportunidad para ver hasta qué punto podía ofrecerme algún tipo de servicio profesional un tablet de 7 pulgadas Android.

Con mi ecosistema de gadgets particular (portátil con Windows, móvil Blackberry y tablet Android), con la falta inexplicable de aplicaciones útiles para el mundo empresarial que he podido comprobar en Google Play y por el hecho de que además y sintiéndolo mucho, un tablet no es sustituto de un móvil ni de un pc y no sirve para producir, sólo para consumir, me cuesta y mucho tratar de justificarlo.
- Llévame contigo, no me abandones...

Llevar un cacharrín más en la mochila de mi portátil que me la llevo a todas partes (en horario laboral) es un extra que se me antoja caprichoso para ser más cool y estár más a la moda. El caso es que ya, viendo que no me serviría para trabajar, se me ocurrió darle un matiz más de ocio y aquí sí que puedo decir que encaja bastante bien.

¿Sabéis qué es lo que puede mejorar sustancialmente el mundo tablet profesional desde mi punto de vista? La precisión.
Hace mucho tiempo, cuando Palm era lo más en PDAs, estos aparatitos iban con un stylus (lápiz para los profanos) que te daba una precisión increíble en sus pantallitas de 160x160 píxeles. Un dedo no tiene nada que hacer (en cuanto a precisión) en comparación y de hecho las pantallas están poco preparadas para tener una precisión de punta de lápiz. Tienen precisión de dedo.

Por eso, dibujar en un tablet puede ser curioso y es una utilidad que sí que le voy a dar (así puedo ser original con las imágenes de mi blog) pero muy poco preciso en comparación con un lápiz y un papel. Con el softpen nunca sabes exactamente cómo quedará una línea (cosa que hace que tengas unos resultados interesantes a veces).
- Llévame contigo, no me abandones...

El caso es que hace un año Samsung, en un alarde de originalidad, sacó el Note como un teléfono con precisión (de ahí el lápiz) como si hubiese descubierto la rueda (a mi Palm me remito) y en un mundo donde se escribía con los dedos se comenzó a escribir con lápiz. Ahora presenta un Note de 10 pulgadas que seguramente se convierta en el primer tablet Android que realmente sirva para trabajar y que permita hacer dibujos precisos a la par que preciosos... Pero ¿será capaz de convertirse finalmente en un dispositivo que permita a la mayoría de sus usuarios olvidar el portátil y el móvil? No lo creo...

En fin... En esa extraña búsqueda del dispositivo all-in-one aún falta mucho por decir y creo que no me equivoco si al final no se utilizará con las manos, no tendrá pantalla física y nos pondrá mucho más cerca de Ghost in the Shell que de Star Trek. O no...

jueves, 27 de septiembre de 2012

Pereza oriental (y 2)

La explicación a estos casi dos meses de ausencia en el blog se debe precisamente a la pereza occidental que os comentaba hace un par de artículos.

Como decíamos antes, la pereza occidental consiste en hacer todo lo que puedas para evitar hacer lo que realmente tienes que hacer. Como realmente tengo que darle vida a este blog pues me he dedicado a hacer todo lo que tenía que hacer pero no por evitarlo... En fin, que justificaciones las justas.

Cuando el otro día hablaba de la pereza occidental me refería, como siempre, a su aplicación a los proyectos informáticos porque muchas veces pasa lo que pasa:

- Vamos a cambiar de tecnología en la base de datos del cuadro de mandos. Cambiaremos Analysis Services por SAP BW.
- SAP BW es muy funcional pero es lento. Nos va a dar problemas de rendimiento. No es una buena idea.
- Que sí, hombre. No seas aguafiestas que vamos a un sistema más estándar.

Después de varios intentos y sufrimientos, se hace la primera prueba de rendimiento con la nueva base de datos:
- Esto es un desastre. Hemos pasado de una respuesta casi inmediata a tener que esperar casi un minuto.
- Mi mi mi mi...
- ¿Qué haces?
- Estoy aclarando la voz para decirte el 'ya te lo dije'
- Bueno, ¿cómo arreglamos esto?
- Volvamos a Analysis Services
- No, tenemos que ir hacia adelante. Tal vez si cacheamos los cubos de SAP BW...

Tras cachear los cubos de SAP BW...
- Esto sigue yendo lento. Hemos ganado algo pero luego va lento.
- La culpa es del conector MDX que no cachea de forma global sino para cada sesión.
- Entonces a lo mejor si cacheamos las MDX genéricas en BW podemos ganar algo.
- O podemos volver a Analysis Services...
- No, descartado. ¿No ves que vamos a mejor, hombre?
- En eso me estaba fijando precisamente...

El caso es que podemos encontrarnos varios episodios más incluyendo temas de comunicaciones, cachés varios en uno u otro servidor, administraciones complicadas, procesos intermedios que hay que planificar, excesos que hay que  hacer hacer a las herramientas... Total, un drama.
Pero en esa huida hacia adelante pueden pasar dos cosas:
1) Que como decía el tecnólogo poco creyente que abogaba por seguir usando Analysis Services finalmente la realidad nos ponga en su sitio y haya que dar la vuelta y volver por donde se ha ido tras haber malgastado muchas jornadas tratando de conseguir la cuadratura del círculo en cuanto a rendimiento.
2) Que en una de esas tareas intermedias realmente, tras forzar y configurar un montón de opciones avanzadas, se consiga el rendimiento esperado. Lo malo es que haya que pasar por N pasos previamente a ello con un coste mucho mayor del esperado.

Para el caso, al final todo sale más caro de lo esperado cuando uno tiende a pensar ¿por qué no hacer lo que haya que hacer con Analysis Services desde el principio en lugar de probar las N posibilidades previamente si sabemos que vamos a acabar en Analysis Services al final? ¿Por qué los informáticos tenemos esa fe a veces en que las herramientas van a acabar funcionando como esperamos que vayan a hacerlo aunque la realidad nos haya demostrado en más de una ocasión que no es así? ¿Por qué la idea de que todo va a ser automático, fácil y estándar puede hacer que un proyecto dupli/tripli/cuadriplique sus costes para conseguirlo?

En fin. Si en cualquier proyecto que os encontréis uno de los gurús comienza a entonar el 'mi mi mi mi mi' y se reserva el derecho a decir 'ya te lo dije' puede que estemos ante un ataque de pereza occidental que tal vez haya que medicar adecuadamente. Pero eso será en otro momento, que ahora tengo otras cosas que hacer.

martes, 31 de julio de 2012

MMORPG !!!

Detrás de estas siglas que bien podrían ser la onomatopeya de la bocina de un transatlántico se esconde uno de los nichos del mercado del entretenimiento que más ha prosperado con las bandas anchas de internet. Se trata, obviamente, de los MMORPGs o bien Massive Multiplayer Online RPG.

Como jugador casi profesional de rol y máster de otras tantas actividades lúdicas basadas en reglas de libro o tablero (aunque pésimo tirador de dados), la verdad es que estos juegos como juegos de rol dejan bastante bastante bastaaaaante que desear, pero hay que reconocer que hasta cierto punto son divertidos entretenidos.

Normalmente hablamos de una rutina de juego del tipo:
- ¡Ya soy nivel 20! ¡Puedo usar la espada de fuego y cristal +12!
- ¿Y para qué te sirve?
- Pues para poder matar a bichos más fuertes, de nivel 23 ó 24, y conseguir experiencia para subir a nivel 21.
- Ajá...
- ¡Y así cuando llegue a nivel 25 podré usar la espada del relámpago +27!
- Espeluznante... ¿Y esa espada...?
- Sí, me permitirá matar a bichos de nivel casi 30.
- Para conseguir más experiencia y bla bla bla
- Mismamente.

En fin, que la lógica del juego suele ser bastante simple y siempre se trata de matar más para luego matar mejor y seguir matando a más y más diabólicos bichos. Esto es un concepto que en inglés se conoce como 'grinding' y que puede traducirse como 'moler' o 'rechinar'... Vamos, hacerte polvo machacando bichos para conseguir después de matar 1000 de ellos (no exagero) subir de nivel... Y tener que matar otros 1200 más, dedicándole un tiempo más que largo (días) a hacer evolucionar tu personaje.

Pues bien, estos juegos cuyo máximo exponente en número de jugadores (en calidad ya hablaríamos) sería World of Warcraft con 10 millones más o menos (que a 15€ al mes no está nada mal) y que requieren tantísimo tiempo tienen la gracia en el juego con otras personas que además pueden ser de otros países y sirven en muchas ocasiones de mundos de estudio para ver ciertos comportamientos de la economía. ¿Qué pasa si el coste de los materiales se eleva por encima del coste del producto elaborado? ¿Y si inundamos de liquidez el mundo virtual? Llegando en algunas ocasiones (como en Eve Online) al desfalco bancario (en Eve Online puedes fundar un banco virtual en el que los jugadores pueden depositar el dinero virtual, pero como dicho dinero virtual puede venderse por dinero real...).

Pero más allá de que puedan servir para esos estudios, existe la posibilidad de que además sirvan para entrenar la mente y los reflejos en la consecución estratégica y táctica de algunas cosas, de manera que puedan ser aplicables estas habilidades a la vida real. Hay un estudio que podéis ver aquí que indica que los adultos (en este caso) que juegan a videojuegos o bien esos niños que se vuelven adultos jugando con ellos están más preparados para la resolución y análisis de problemas, la capacidad de seguir diferentes líneas de desarrollo, el chequeo y la monitorización de eventos así como la velocidad de aparición de ideas felices.

Desde aquí, tiendo a pensar que los mejores jugadores que conozco de videojuegos (aparte de cuando quedamos para echar alguna partida en red) tienden a ser excelentes informáticos, con gran capacidad de trabajo (grinding) y aprendizaje (leveling). Por lo tanto, aunque parezca un pelín frívolo, va a ser una de las preguntas que voy a hacer en las próximas entrevistas que realice... Por si acaso y por completar el estudio.

Pero bueno, el caso era tener un artículo en internet hablando de los MMORPGs para que así, dado que está en internet e internet siempre tiene razón, pueda justificar el que le vuelva a dedicar o no tiempo a uno de ellos sabiendo que no estoy jugando, estoy entrenando mis habilidades para ser mejor informático.

lunes, 30 de julio de 2012

Pereza oriental (I)

Desde luego cuando dicen que los orientales nos superan en todo lo que significa dedicación  no van desencaminados, aunque se trate de algo tan curioso el ponerlo en la misma frase que pereza. Bonito tema para hablar en estas vacacionales fechas.
El caso es que hay una diferenciación entre lo que se llama 'pereza oriental' y la 'pereza occidental' que tal vez os gustaría que os aclarara. ¿Sí? Bueno, va, os lo explico.

Resulta que el término pereza oriental radica en la pureza de la pereza (que no pureza) que practican los orientales (sí, es así de genérico) y que se trata de eso: no hacer nada, absolutamente nada, dedicarse al 100% a no hacer nada (aunque pueda sonar paradójico). Desde luego, hasta para ser perezoso hay que ser disciplinado en oriente...

Los occidentales, en cambio, practicamos la pereza occidental (así no hay que importarla) que normalmente se define en una palabra como hacer-todo-aquello-que-te-evita-tener-que-hacer-lo-que-realmente-tienes-que-hacer-hasta-que-tengas-irremediablemente-que-hacerlo. Sí, señor, en una única palabra.

Lamentablemente, este planteamiento hace que se realicen muchas otras cosas (lo cual no está mal) pero no por querer hacerlas sino por evitar o retrasar lo que realmente tenemos que hacer, ya sea porque es difícil, porque es aburrido o porque preferimos dedicarle el tiempo a otra tarea más gratificante. Pero bueno, mientras esté en las fechas que tiene que estar no pasa nada.

El caso es que mientras no está, el fantasma del deber nos persigue y nos hace sentirnos culpables por no dedicarle el tiempo justo.

- ¡Uuuuuh, soy el fantasma de las navidades pasadas! ¡Tienes pendiente aún el informe de viabilidad desde el invierno!
- Pero si no es necesario hasta el mes que viene y tengo muchas otras cosas que hacer.
 - ¡Uuuuuuh, soy el fantasma de las navidades presentes! ¡Tienes pendiente...
- Sí, sí, que ya lo sé... Pero aún falta mucho para navidades, no me líes que tengo otras cosas que hacer.
- ¡Uuuuuuh, soy el fantasma de las navidades futuras! ¡Ya no tienes pendiente el informe de viabilidad!
- ¿Ves lo que te decía, tanto agobio, si al final no había para tanto?
(¡Riing, riiing!)
- ¿Dígame?
- Soy el jefe jefazo, tráeme el borrador del informe de viabilidad, que le tengo que echar un ojo.
- ¡Uuuuuuh!

¿Somos capaces de ser suficientemente disciplinados como para no sufrir por algo que hay que hacer y que sabemos que lo haremos en el futuro? ¿La culpabilidad de no hacer algo en su momento y cargar con ello es más sobrellevable que realmente hacerlo y vivir más tranquilos? ¿Hasta qué punto la pereza occidental es una manera aceptable de hacer las cosas si con ello podemos aprovechar el potencial de creatividad y capacidad que nos provoca el trabajar bajo stress? ¿No deberíamos a veces optar por una opción más reflexiva antes de hacer las cosas o no va con nuestra cultura?

Y seguramente, después de esta filosófica disertación os preguntaréis el por qué de hablar de la pereza. Bueno, no es más que una muy larga introducción para otro artículo que publicaré más adelante... Si la pereza me lo permite... O si tengo algo más importante que hacer que priorice dicho artículo...

martes, 24 de julio de 2012

What if...

Seguramente para la mayoría de vosotros, frikis de medio pelo, no os sonará What If como algo asociado al cómic. A los que le suene y que aún tengan melena, se pueden considerar frikis de pelo completo.
El caso es que hace muchos años, Marvel decidió publicar una serie en la que proponía versiones alternativas de situaciones del universo Marvel (obviamente) o bien animadas parodias.
Desde el '¿Y si Spiderman fuese miembro de los 4 fantásticos?' al '¿Y si Conan visitara Nueva York en el siglo XX?' pasando por la parodia de '¿Y si Tony Stark (Ironman) hubiese tenido problemas con la comida en lugar de la bebida?', fue una serie que permitía a los guionistas explorar en situaciones que, en algunos casos, se han convertido a posteriori en versiones alternativas del universo de Marvel con más o menos éxito.

Pues bien, no hace falta ser Stan Lee hoy en día para tener un what if. Sólo hace falta ir a comprarlo a la librería especializada de rigor, pero hablando de informática y de BI en concreto, se refiere a aquellas herramientas que permiten simular situaciones futuras a partir de unos parámetros.

Preguntas del tipo ¿qué pasaría con mi cuenta de resultados si bajan o suben los tipos de interés?  o ¿cuánto tengo que producir para resultar rentable en un determinado aspecto? o ¿qué pasaría si me hiciera menos preguntas y trabajara más? pueden ser contestadas con alguno de estos sistemas (bueno, dudo de la respuesta de la última).

En los tiempos de crisis que corren es muy importante hacer bien las simulaciones porque no está el horno para bollos... Ni para meter la pata. Eso exige un buen conocimiento de lo que se quiere simular, de su comportamiento y de los parámetros a tocar o si no pasa lo que pasa.

- Tu simulación de crecimiento está muy bien. Vamos a crecer un 120%. Estoy asombrado de lo bien que hacemos las cosas en esta empresa.
- Señor...
- Sí, sí, de verdad. Es que no me explico cómo lo hacemos tan bien. Mira, llama a mi secretaria para que me vaya encargando el Porsche aquel que le he echado el ojo antes...
- Señor, por favor...
- Y por supuesto tendrás una recompensa por hacer tan bien el trabajo en forma de acciones o de algún tipo de variable
- Gracias señor pero... Es que se me ha olvidado poner los decimales.
- ¿1,20%?
- Me temo que no
- ¿0,012%?... Llama a mi secretaria y que me encargue una bicicleta. Que te pase a ti la factura, por listo.

Efectivamente y como siempre, el ordenador hace lo que le dices, no lo que quieres y la falta de parámetros, criterio o datos a la hora de generar una simulación pueden hacer que la simulación salga como salga y no dé los resultados que uno se espera.

Como ejemplo flagrante (que no fragante) de lo que parece un error en las simulaciones cuantificable y aplicable a la crisis actual podemos incluir la subida del IVA o la pérdida de la paga de navidades de los funcionarios (aparte de su bajada de sueldo) porque luego la amiga Prima de Riesgo se pone por las nubes, haciendo oídos sordos a estas medidas que, simuladamente, seguro que funcionan.

El caso es que ante estos errores uno comienza a pensar si en vez de un What If...? no tendremos un What the F...!!!


viernes, 20 de julio de 2012

Cesar en Julio

Detrás de este bien encontrado juego de palabras (no podía ser de otra manera) y completando mi, de momento, trilogía de artículos vacacionales de verano 2012, le llega el turno a Julio.
Julio debe su nombre al emperador Julio César, conquistador de las Galias y asesinado por Bruto & Co. Fue el primer emperador de Roma, César Augusto, el que cambió el nombre del mes en honor a su tío-abuelo (no hay nada como tener enchufe) y hacernos recordar año tras año de dónde venimos. Curiosamente, Augusto tiene también un mes dedicado y septiembre está libre hasta que Angela Merkel decida si se queda con él y lo pasa a llamar Merkelembre o directamente prefiere el tercer día de la semana, Mérkeles.

Coñas aparte, sin dejar de ser un mes veraniego, no es el mes principal donde la gente suele cogerse las vacaciones, por lo que siempre se ve como un mes un pelín más light de lo habitual: no llevas traje salvo necesario (como para ponérselo a 35º), incluso en ocasiones hay jornada intensiva (¿Intensiva=Intensa+IVA?) y al finalizar el día, normalmente, hay sol y luz y apetece tomarse una cerveza bien fría.

La realidad es que Julio es uno de los meses más intensos del año: hay que acabar tantas cosas antes de irse de vacaciones... Pero como siempre hay clases y nos encontramos en situaciones como la siguiente:

1 de Junio (con ene de Navarra)
- Bueno, comenzamos la última fase. Esta fase tiene que estar lista el 15 de julio para que podamos probarla porque el 1 de septiembre, a la vuelta de vacaciones, comenzamos. Yo sé que es un plazo muy ajustado y es posible que haya que trabajar más horas de la cuenta, pero no tenemos más tiempo.
- El 1 de septiembre es sábado
-...


1 de Julio (con ele de Lugo)
- Ya están listos la mayoría de los desarrollos y puedes comenzar a probar para adelantar faena.
- Quedamos en que empezaría el 15 de julio.
- El 15 de julio es domingo
-...

15 16 de Julio
- Nosotros hemos acabado los desarrollos, los puedes probar cuando quieras. Mientras los pruebas, nos quedamos para acabar la documentación y por si saliera cualquier incidencia. Así nos vamos de vacaciones tranquilos.
- Es que ¿sabes qué pasa? Que tengo otro marrón muy muy importante y no voy a poder mirármelo esta semana pero no te preocupes que antes de agosto está revisado.

30 de Julio
- Oye, que nosotros nos vamos, ¿eh?
- Pero no puedes hacerme esto, si no he acabado de validar... ¿Ahora qué hago si me sale cualquier incidencia? Voy a tener que llamar a tu responsable porque claro, esto no se puede quedar así...

Total, que al final el responsable, visto la que está cayendo, accede y el equipo se queda una o dos semanas más para acabar de validar y estar de soporte por si acaso. El problema no es el hecho de quedarse en sí (profesionalidad ante todo, me temo) sino lo que comentábamos hace dos artículos de la inercia a la hora de coger las vacaciones y una más que posible reducción en las mismas para adaptarse a los plazos establecidos.

3 de septiembre
- Bueno, ya hemos vuelto todos de vacaciones. ¿Qué tal la playa? ¿Y los niños?
- A lo que vamos: ¿cuándo salimos?
- Sí, eso quería comentarte... Verás... Te vas a reír... Es que resulta que el pedido de 50 ipads que habíamos hecho para usar la herramienta en movilidad no ha llegado porque Apple no sirve pedidos corporativos en agosto, así que llegará para primeros de octubre, por lo que hemos decidido arrancar entonces.
-... ... .............................

Por lo tanto mi recomendación es que intentéis cesar lo máximo posible durante julio (en la medida de las posibilidades y las exigencias) para plantear un agosto de vacaciones tranquilas porque a la que volváis en septiembre estaréis perdidos hasta las navidades. Y por mucho que lo digan en Juego de Tronos, no se acerca el invierno aún.

martes, 17 de julio de 2012

Consultoría tecnológica: ¿sabes dónde te metes?

La última campaña publicitaria de los productos Floïd es especialmente particular, haciendo hincapié en una visión medio romántica de lo que era un recio caballero de tiempos pasados... Por lo menos la que sale por la televisión, porque en otros casos hace alarde de ciertos rasgos propios de un 'macho ibérico' que en algunos casos no hacen que nos identifiquemos con ellos.

De ella, me quedo con la frase de 'Primero cumplo, luego exijo'. Qué gran frase. Qué bien quedas cuando cumples y estás en posición de exigir, sí señor. Lo diré otra vez, que me gusta mucho: 'Primero cumplo, luego exijo'.

Como bien sabéis, y como a todo el mundo, me gusta trabajar lo necesario (ni más ni menos), pero si la ocasión lo necesita (merecer, no suelen merecerlo) uno hará lo que tenga que hacer. Y eso normalmente se traduce en un número indeterminado de horas extras o de sacrificios personales.

Cuando trabajas en consultoría, hay una serie de reglas que debes seguir, pero la primera de ellas es, precisamente, cumplir. Muchas veces, cumplir como sea.

Esto siempre puede parecer cuestionable y en algunos casos hay margen de negociación, pero en otros no. Se debe cumplir. Sin excusas ni pretextos. Es una manera de trabajar. Es como funciona este negocio (a veces, no siempre por suerte).

El caso es que cuando te metes en un negocio como la consultoría, debería saberse que existe una posibilidad (en algunos casos como el mío, más de una) que te encuentres metido en una vorágine de marrones que te va a exigir mucho dándote poco a cambio. Es el negocio. No te tienes que preguntar por qué yo, por qué a mí, por qué las cosas se hacen así. Las cosas son como son, no como tú quieres que sean. Las reglas del negocio son las que son, y están ahí para que se respeten y se juegue con ellas en la medida de lo posible, a veces usándolas como ventaja, otras como una dura losa sobre la que empotrarse de cabeza.

Vamos a poner un ejemplo muy gráfico: todos los supermercados hacen inventario una vez al mes, a final de mes. Supone que el personal del supermercado se queda hasta las tantas el último día laborable del mes. Pueden salir a las 11, las 12, la 1... Dependerá de cómo vaya el inventario. Puedes quejarte, puedes llorar, puedes berrear, pero el inventario es algo que está incluído en el tipo de negocio. Nadie se cuestiona su utilidad o que no haya que hacerlo.

En la consultoría tecnológica, te puede tocar quedarte, te puede tocar tener que cumplir más allá del deber 'standard', está incluído en el negocio como el inventario de los supermercados. Tratar de evitarlo es tratar de que el negocio sea algo que no es.

Igual que si no quieres hacer inventarios no deberías trabajar en un supermercado, si no quieres que te pase algo así, no te metas en consultoría. Y si te metes con conocimiento de causa, no tienes derecho a quejarte (salvo en el bar con la cerveza delante y arreglar de paso el país, que eso lo hacemos todos). Debes ser consecuente con tu decisión y con el tipo de negocio en el que te metes.

¿Y esta disertación por qué? Porque a mí, personalmente, me gusta cumplir. Y después de cumplir, quiero poder exigir. Pero lo que no me gusta es tener que cumplir por otro que no entiende la consultoría igual que la entiendo yo y que finalmente traiciona una parte de confianza suficiente para que finalmente no se cumpla. Seamos consecuentes, seamos conscientes de cómo funciona el negocio y apoyémonos, sin quejas, todos empujando. No soy un esclavo, soy consciente de la situación y acepto que este negocio funciona así. Ésa es la manera.

Cualquier otra cosa no es consultoría. Posiblemente mejor, posiblemente peor, pero no lo es.

Así que no os engañéis ni engañéis a otros si no sois consultores. Todos viviremos más tranquilos.

jueves, 12 de julio de 2012

Primera ley de Newton

La dinámica newtoniana que se estudia(ba) en el instituto (cuando yo iba al instituto) era relativamente sencilla y la verdad es que se ve como simple 300 años más tarde de que Sir Isaac Newton formulara sus leyes, aunque en su día fuera un avance mayúsculo equivalente en impacto a los actuales descubrimientos del Cern.

Esto me lleva a preguntarme si dentro de 300 años, aparte de si se habrá acabado o no la crisis (en España, quiero decir), los jóvenes de los institutos futuros verán la mecánica cuántica, el bosón de Higgs, la materia oscura y demás energías como algo tan 'sencillo' como nosotros vemos ahora la dinámica newtoniana.

La primera ley de Newton es la Ley de la Inercia y dice algo tal que así:

Todo cuerpo permanece en su estado de reposo o movimiento si no se aplican fuerzas sobre él.

Que viene a ser que tanto para acelerar como para frenar hay que aplicar algún tipo de fuerza.

Como no soy físico (aunque a veces sea un poco fantasma tampoco me refiero a eso) y éste no es un blog de física, dejaremos la introducción aquí para hablar de la inercia consultoril. Seguramente habréis comprobado la más o menos aleatoria frecuencia de publicación de mi blog. Independientemente de que esté o no inspirado, hay un hecho indiscutible para que hayan artículos nuevos que es que tenga tiempo de prepararlos y escribirlos (aunque muchos los improviso, que conste). Esos paréntesis suelen coincidir con esos momentos en que laboralmente me encuentro más ocupado... Como los últimos meses.

Supongo que a muchos os ocurre que cuando hay una entrega o bien hay un esfuerzo al principio cuesta mucho (hay que hacer fuerza) pero luego ya cuesta menos hacer 10 ó 12 horas diarias. Se coge cierta velocidad laboral y lamentablemente se asume que esas circunstancias son las que son.
Ahora que se acercan las vacaciones, el ritmo de trabajo siempre se espera que decaiga suavemente para poder irte en un momento en que no estés al 150%, porque te vas pero te llevas también la inercia y cuesta un tiempo (y a veces un esfuerzo) el acabar de desconectar del trabajo y realmente descansar.

Cuando aún no te has ido de vacaciones y de repente un día te encuentras con que no tienes mucho que hacer, que puedes plegar incluso pronto (lo triste es que tu hora habitual de salida se convierte en 'pronto') y que llegas a tu casa... Y no sabes qué hacer.

Acabas de tunearte. Tu elástico motor se ha acostumbrado a un tipo de actividad y tienes tal inercia que el cuerpo, a pesar de todo, te sigue pidiendo más.

- Quiero una select.
- Que no, vicioso... Vamos a dar un paseo.
- Vaaaa, dame una select...
- Nanay... Mejor la consola.
- Venga, tío, que éramos colegas... Mi select...
- Espera, que voy a mirar un momento internet a ver qué dicen las noticias...

Y de forma automática te conectas al correo, lo bajas y miras con cara de circunstancias el e-marrón que acaba de entrarte.
- ¡Mi seleeeeeect!

... Y pasa lo que pasa.

Los estudiantes del futuro, decíamos, se pelearán de forma familiar con los quarks, gluones, bosones y otras formas de energía ahora desconocidas. Alguno de ellos, incluso, se planteará la fabricación del negador inercial (cosa que revolucionaría de una forma espectacular los transportes). Espero que cuando lo fabriquen me envíen via máquina del tiempo uno para estos casos.

¿Aún no? Vaya, que decepción... Será que en 300 años aún estaremos en crisis...

martes, 22 de mayo de 2012

¿Empresa o club?

Los señores de la imagen que acompaña este artículo corresponden a la idea que solemos tener cuando alguien nos habla de un club de caballeros donde se reúne un grupo pintoresco de profesionales liberales (abogados y dueños de empresa fundamentalmente). Personalmente, yo suelo pensar en el club 'La Herencia' de la película 'entre pillos anda el juego', que no es tan diferente a la foto en realidad.

¿Por qué hablar de clubs? Mi mujer suele decirme que yo no trabajo en una empresa, que en lugar de eso soy socio de un club. La verdad es que la idea de ser socio de una empresa y trabajar en un club me suscita más encanto que al revés, pero la realidad es la que es.
Esto lo dice porque hay un buen clima de trabajo y porque en el fondo me gusta lo que hago (y a un buen porcentaje de la empresa también le gusta... No lo que hago, sino lo que hacen... Ehm... En fin, ya me entendéis) y acabo dedicándole algo bastante mucho más tiempo del estrictamente necesario. Puestos a elegir, siempre es mejor estar en un entorno en el que hay confianza y se pueden decir cosas y proponer otras que estar a malas y deseando marcharte a pastos más fértiles.

El negocio de la consultoría es complejo y tiende a ser duro, intenso, exigente. Se agradece estar en una empresa en la que no eres (sólo) un número pero... ¿Qué se debería esperar de una empresa de consultoría?

Hay un principio que es el de proporcionalidad: tanto haces, tanto vales, tanto ganas, tantos marrones te comes... ¿Debemos esperar de una empresa el 100% de lo que le damos? ¿El 50%? ¿El 150%? ¿Conformarnos con cobrar a fin de mes? La empresa siempre va a dar menos de lo que recibe de su personal (si diera más, entraría en quiebra) y siempre, al final, se traduce todo en dinero. No obstante, en casi cualquier empresa hay un porcentaje de personal comprometido que dan más de lo que reciben (normalmente) y una parte de personal que está en esa empresa igual que si estuviera en otra y que compensa al primer colectivo.

¿De qué manera se puede maximizar ese porcentaje de personal comprometido en una empresa del ramo de la consultoría? ¿Con información? ¿Con dinero? ¿Con una buena selección de personal? ¿Qué transforma una empresa en un club? ¿El ambiente? ¿El compromiso? ¿La casualidad? ¿Podría una empresa soportar que el 100% del personal estuviese comprometido o realmente se necesita un núcleo duro infalible con otro núcleo algo más blando?

Hay muchas dudas en todo esto y mi visión siempre es muy personal. ¿Qué opináis vosotros?

sábado, 19 de mayo de 2012

¿3G? Un poco menos...

Aprovechando que acabo de sacarle el polvo a mi máquina-del-tiempo-de-bolsillo-marca-Acme voy a hacer un viaje al pasado.
Estamos en 1996, la peseta existe, las olimpiadas se han acabado (las de Atlanta, no las de Barcelona), también hay crisis y un servidor tiene un 486 con 4 MB de RAM, que en aquel momento estaba a punto de dar paso a los Pentium.

Suelo recordar con cierta melancolía aquella época en que mis complicaciones informáticas eran otras: conseguir instalar un Linux RedHat sin que mi tarjeta de vídeo Matrox Millennium chachiguay (esto no es parte del modelo) me diese problemas con el driver, hacer lo propio con el executor para hacer las prácticas en entorno Mac, grabar y regrabar diskettes de 1'44MB porque las estampadoras de CDs (grabadoras no había casi y regrabadoras ni os cuento) no estaban disponibles (con el dolor mayúsculo cuando comenzaba a rascar con ese grn-grn-grn-grn de advertencia de que la pista estaba defectuosa), ver el surgir de la unidad ZIP de Iomega y del desastre de la LS-120 (servidor, como no podía ser de otra manera, tenía la segunda) y pasar el tiempo jugando con juegos que le marcan a uno como el Ultima VII, el Raptor, el Test Drive 3...

Lo que suele pasar es que después ves, con el paso del tiempo, que aquello estaba bien para la época y que hoy en día lo tienes que ver en perspectiva... O en el mundo móvil (aunque cada vez menos comparativamente hablando). Por lo tanto, como cuando ves una película que de pequeño te había marcado, es mejor el recuerdo que la realidad.

Lo malo es cuando el recuerdo se convierte en tu realidad actual.

2012, odisea dos y medio. Por motivos de trabajo he pasado casi todo el mes conectándome a internet desde mi portátil con mi Blackberry. Eso no es un problema... Hasta que te acabas el saldo de datos y la velocidad te devuelve a 1996. El verdadero cambio en aquella época fue el que un servidor tuviese conexión a internet para poder conectarse a la pasmosa velocidad de 56kbits por segundo (un máximo de 8KB por segundo de descarga). Y nos parecía rápido en aquel entonces...

Pero claro, hoy en día todo está dimensionado para las velocidades actuales: páginas que ocupan megas, animaciones flash también de varios megas, correos que se envían alegremente con adjuntos gigantes...

- Qué lento va esto hoy...
- Sí, parece que has consumido el saldo de datos...
- Vaya, pues solo me estoy bajando el correo
- ¿Y cuánto dices que ocupa?
- Unos 12 megas...
- ¿Un Café?
- Of course
(Espacio no patrocinado pero para el café)
- Uff, aún no ha acabado
- ¿Pero qué te han enviado?
- Pfff, seguro que alguna presentación o publicidad de algo...
(Otro rato sin patrocinar y alguna llamada que corta la conexión)
- Anda, ya ha acabado.
- ¿Y qué era?
- A ver, déjame mirar...

Pues lo que descubrí era que 6 ó 7 mails con historia, imágenes de firma, etc. ocupaban en torno a un mega cada mail... Con todo un historial que aportaba lo que aportaba. Esto te hace pensar que más allá del spam y de los mails de publicidad usamos mal el correo electrónico... Y que una pequeña dieta en tu conexión te hace consciente de esto... Hasta que vuelves al McDonalds de la banda ancha.

Pero claro, sin banda ancha, este blog lo iba a redactar online quien yo os diga...

viernes, 18 de mayo de 2012

¿Se acabaron los secretos?

Hoy voy a escribir un artículo totalmente al revés de lo que lo hago habitualmente. Comenzaré con las preguntas. ¿Cuántos de vosotros tenéis un password sólido para proteger vuestros correos, cuentas bancarias y demás? ¿Cuántos de vosotros usáis el mismo password para todo? ¿A cuántos os han hackeado la conexión wifi? ¿Cuántos habéis hackeado una conexión wifi (aquí repartimos para todos...)?

Efectivamente, hay una pequeña histeria con todo lo que representa seguridad en internet: usuarios, passwords, logs, conexiones... Se tiende a pensar que todo deja una traza y que esas trazas son rastreables, de manera que es casi más fácil que te encuentres a la policía en tu casa porque has intentado traficar por internet que si se te ocurre atracar un banco (y no te pillan en el acto, claro).

Ser un hacker es algo guay, que mola mucho y que Lisbeth Salander se ha encargado de poner de moda y darle glamour (sueco, pero glamour). Pero como suele pasar, la realidad siempre es mucho más complicada que la ficción y los hackers suelen ser más parecidos a su amigo Plaga y al repelente niño Vicente que a antihéroes de fantasía.

Hoy en día, en 2012, es dos años más tarde de la fecha en que basaba Introversion su juego Uplink. Este juego del 2001 nos pone en el papel de un hacker del 2010 que tiene diferentes misiones y diferentes maneras de llevarlas a cabo... Pero normalmente se tiende hacia el lado oscuro: borrar datos, robarlos, hacer transferencias bancarias ilícitas, condenar a alguien en la base de datos criminal, etc. Personalmente os recomiendo que lo probéis para que podáis comprobar lo sencillo que resulta en el juego comparado con la realidad, a pesar de la evidente diferencia que hay entre lo que expone el desarrollador como Internet en 2010 y la realidad actual.

Pues bien, Uplink basa muchas de sus premisas y su mitología en una película que se llama 'Los Fisgones' y eso es algo que salta a la vista en cuanto has visto la película y juegas un poco.
El caso es que en el film la infomática y el hackismo ilustrado es aún más fácil que en el juego (aunque hay que reconocer que en algunos puntos aplica bastante más sentido común) pero ambos, de todas maneras, quedan demasiado lejos de la dificultad que entraña hoy en día atravesar un sistema de seguridad bien protegido y bien pensado.

Como siempre, es el sentido común y una buena política, sin llegar a excesos, lo que puede hacer suficientemente sólidos nuestros sistemas. Tan simple como dos cosas:
- Tener passwords diferentes con mayúsculas, minúsculas y números
- Contar con suficiente memoria para acordarse de todos ellos

Porque, lamentablemente, muchas veces el programa que utilizamos para guardar el password más seguro del mundo... No tiene password... Y eso cuando no es un fichero txt en el escritorio...

Mucho cuidadito ahí fuera.

lunes, 14 de mayo de 2012

Pero si esto antes funcionaba...

Cuando en sueños se me aparece el dios de la informática y me sermonea en inglés con un 'The simpler the better, the simpler the better... ¡UuuuUuuUuhh!' seguramente se equivoca de número porque un servidor no tiene ni demasiada voz ni demasiado voto para que las aplicaciones de los fabricantes funcionen mejor o peor más allá de participar en los programas Beta o de reportar los errores y bugs que se van produciendo y que a veces claman al cielo.

Pero el dios de la informática tiene razón. Las aplicaciones deberían ser más simples y muchas veces funcionar mejor de lo que lo hacen. Últimamente he estado reportando al soporte de Arcplan una media de tres incidencias a la semana por cosas que no funcionaban bien (obviamente). Debo reconocer que el servicio de soporte de Arcplan es bueno, pero me da la sensación de que a veces se quiere correr demasiado en sacar versiones o bien que no están suficientemente probadas (y eso que hablamos de un desarrollador alemán...). El caso es que de esas tres incidencias semanales, por lo menos una es de esas que llamaremos, en una palabra, cosas-que-antes-funcionaban-y-que-ahora-dejan-de-hacerlo-vaya-usted-a-saber-por-qué.

La verdad es que migrar a una versión superior de cualquier aplicación es algo que cada vez me presenta más incógnitas, especialmente si la versión actual funciona adecuadamente. Una migración con un bug de funcionalidad simple nos coloca ante un problema grande, porque normalmente no se puede resolver con un workaround y dependemos de que el fabricante desarrolle un parche (muchas veces ex profeso y en pocos días) que hace bueno aquel dicho de 'arreglar una cosa y romper dos'. Y eso si se dispone del parche, porque hay fabricantes que ya lo sacarán... ¿Y mientras tanto?

Lo peor, como siempre, es la cara de idiota, porque no tiene otro nombre, que se le queda a uno cuando se da cuenta de que algo simple deja de funcionar como lo hacía antes. Bueno, no, no es eso lo peor. Lo peor será cuando, con tu cara de idiota, el cliente te pregunta qué es lo que pasa y tratas de justificar políticamente lo injustificable en un intento de evitar que, tal vez,  se vaya a elegir a otro para hacer el trabajo... O a otra herramienta tal vez más adecuada.

Qué complicado que es todo a veces...

viernes, 11 de mayo de 2012

Podría ser peor...

Hace unos cuantos años, cuando yo iba a la universidad, había cierta rivalidad (sana, entiéndase) entre las dos carreras de informática técnica: sistemas y gestión. Básicamente los de sistemas acostumbrábamos a decirles a los de gestión que los informáticos buenos éramos nosotros y ellos hacían lo propio.

Curiosamente, dedicándome a temas de gestión de información y nada de electrónica, me hubiera sido mejor plantearme estudiar informática de gestión en lugar de informática de sistemas. De todas maneras, por todos es bien sabido mi opinión al respecto de la formación universitaria, pero bueno...

El caso es que entre las muchas cosas que hacíamos víctimas de nuestra rivalidad, se nos ocurrió hacer un listado de los trabajos peor vistos por los informáticos (era ese momento en que no conoces el mercado laboral...) y debo reconocer, desde la experiencia, que mi opinión continúa siendo la misma:

En tercera plaza de nuestro ránking, en tres colores y muchos cruces... ¡El programador de semáforos!
Hablamos de esa persona que es capaz de hacernos salir como balas de un semáforo para quedarnos parados en el siguiente 50 metros más adelante, que nos hace esperar mientras pasan fantasmas de abuelitas en un twingo a las 3 de la madrugada y que es capaz de poner en rojo el semáforo un segundo después de ponerse en ámbar. Sí señor, todo un clásico.

En segunda plaza de nuestro ránking, que ni sube ni baja... ¡El programador de ascensores!
No podía ser de otra manera... Cuánto tiempo perdido esperando que apareciese uno de los 5 ó 6 ascensores de un edificio mientras miramos con desesperación los números de los pisos... Pero míralo, si está parado en el segundo... ¿Es que no va a bajar? ¿Por qué se espera a que baje el del sexto? ¿Quién está disfrutando con todo esto? Vaya que sí, ya lo creo...

Y en primer lugar y no podría ser de otra manera... ¡El consultor!
Efectivamente, el que vale vale y el que no, para consultor. La verdad es que teníamos una impresión mala de lo que era ser consultor... Una especie de especialista especializado pero que no era un 'informático puro' porque no lo valía. Y mira cómo hemos acabado... Intentando explicar una y otra vez a la gente a qué nos dedicamos para que lo acaben resumiendo con un 'ah, que eres informático'.

Pero bueno, seguro que tanto el programador de ascensores como el de semáforos disfrutan (a su manera) con su trabajo... Al igual que los consultores lo hacemos con el nuestro... Aunque sea por el kit del consultor... Ya sabéis a qué me refiero.

martes, 13 de marzo de 2012

Margin Call

De las películas de Wall Street, de temas financieros y relacionadas con la crisis, me ha sorprendido gratamente la película que da título a este artículo. Aparte de las dotes interpretativas de su elenco y de la trama en sí, hay una serie de curiosidades en la película que creo que son absolutamente extrapolables a muchas compañías que se pelean con los datos hoy en día.

El caso es que un trader (Zachary Quinto) recibe una indicación por parte de su jefe (Stanley Tucci) al que acaban de despachar por culpa de la crisis para que mire un determinado trabajo que está realizando y que se convierte en el problema que desencadena el resto de la trama. El hecho de que Quinto sea el último Spock y en la película un doctor en aeronáutica espacial me parece un guiño acertado de algo que hemos dicho siempre: el homo informaticus.

Mr. Spock... Este... Quinto tiene un jefe (Paul Bettany) al que no puede explicarle según qué cosas porque no las entiende. Bettany tiene otro jefe (Kevin Spacey) que ni siquiera sabe qué tiene que mirar ni cómo interpretar lo que ve. Spacey tiene un jefe (Simon Baker) que ni le va ni le viene. Y sobre todos está el jefe máximo (Jeremy Irons) que pide que el trader le explique las cosas como a un niño de 12 años.

¿A que os suena?

Efectivamente, los diferentes estratos de una empresa suelen encontrarse con diferentes necesidades den la complejidad de la información que manejan, desde el más bajo al más ejecutivo. Esto es algo que se ve claramente.

No obstante, hay otra curiosidad al respecto de la agilidad empresarial realmente sorprendente y que muchas veces define y explica el comportamiento del mercado de la consultoría: desde que Mr Spock descubre el percal hasta que se lía parda pasa una noche, con reuniones a la 1, a las 2, a las 4, a las 6 de la madrugada entre todos estos jefes. Se llama disponibilidad absoluta y agilidad equivalente.

A las 4 de la mañana, el señor Irons le pregunta a Quinto qué es lo que pasa. Y en segundos decide que en su mercado siempre hay que ser el primero, aunque sea para mal. El resto es de sobras conocido por todos con la caída de las hipotecas subprime pero fijáos en la agilidad de decisión. La información no ha circulado demasiado bien entre estratos, pero cuando lo ha hecho, la decisión es firme y clara por parte de la dirección. Dicha información realmente sirve para tomar decisiones.

Luego ya entraríamos en cuestiones éticas de por qué algunas empresas funcionan así y exigen lo que exigen de sus empleados (laboral y personalmente), pero esa es otra historia.

miércoles, 29 de febrero de 2012

SPQR

- Legionario Caius Bonus, hable con su centurión para que le indique cómo obtener el equipo para la batalla.
- Señor, sí, señor
- No se olvide de rellenar el formulario en el que se especifica el número de cuenta bancaria.
- ¿Para obtener las pagas, señor?
- No, para pasar el recibo por el material.
- ¿Perdón?
- Perdonado queda. Circule.

No sé si lo sabéis, pero en la antigua Roma los legionarios tenían que pagarse su propio equipo de batalla (a precio de mayorista, entiendo). Esto hacía que en una legión consular de 5000 hombres hubiese diferente grado de equipamiento entre ellos, agrupándolos en sus propias categorías sociales. Los conocidos como Velites eran aquellos peor armados por cuestiones económicas y solían ser, por las mismas cuestiones, de los primeros en morir.

Hoy en día no suele ser habitual que uno tenga en casa un equipo de soldado en condiciones más que en la partida del Call of Duty de rigor, pero precisamente lo que sí tenemos son portátiles y otros gadgets tecnológicos. Como comentamos hace tiempo, la informática doméstica representa el principal canal de ventas hoy en día cuando en el pasado había sido el corporativo.
Así pues, el portátil que puedo comprarme hoy por un precio módico puede ser mucho mejor que el habitual de un trabajador de las tecnologías de la información. ¿Y a dónde nos lleva ésto?

Ésto nos lleva a un estudio de Citrix cuyo ciertos comentarios podéis ver aquí en el que se indica la tendencia por parte de los trabajadores de la información de usar sus ordenadores personales (los propios, se entiende) para trabajar por comodidad. Obviamente se trata de, en ciertos entornos y con algunos usaurios, un riesgo enorme para la seguridad corporativa, pero en otros entornos más laxos con las reglas representa una situación que te puedes tomar de varias maneras:
Trabajador: Mira qué bien, puedo usar mi portátil donde tengo todo lo que necesito
Trabajador: Mira qué listos, me harán trabajar en casa
Empresario: Mira qué bien, un portátil que me ahorro
Empresario: Me va a robar mis datos fijo

Yo soy partidario de que cada cual trabaje de la manera que le sea más cómoda y con los medios que prefiera, pero me parece fuera de lugar que una empresa pueda exigir a un trabajador que aporte su propio portátil como medio habitual para trabajar.

Por que si no, luego pasa lo que pasa:
- Legionario Caius Bonus, ¿por qué lleva una camiseta de Metallica?
- Señor, porque es la armadura más heavy que he podido comprarme, señor.
- ¡A limpiar letrinas!

¿Os habéis encontrado en esta situación?

martes, 28 de febrero de 2012

Pide por esa boquita...

Decía yo en el artículo anterior que no entendía el por qué de la evolución de requerimientos de ciertos productos. Ampliando el concepto, tampoco entiendo la evolución del producto en sí.

De los siguientes requerimientos analíticos, decidme qué herramienta de BI/EPM los cumple todos:
- Poder exportar a cualquier formato de los siguientes: Excel (con gráficos), Powerpoint, PDF, HTML, Word (con gráficos) y enviar por mail
- Poder generar libros de resumen con N informes
- Permitir configuración condicional, gráficos condicionales y variados, incorporando información de varios orígenes si así lo decido
- Poder generar on-the-fly una definición de un indicador que no esté en la base de datos como cálculo de otros
- Permitir, si quiero, presupuestar
- Gozar de un workflow de aprobaciones definible libremente no supeditado a la estructura con los avisos pertinentes
- Tener absoluta flexibilidad con el frontend a nivel de colores, gráficos, posiciones, interactividad...
- Incorporar un sistema que me permita generar de forma fácil lo que la herramienta no me da por defecto
- Ser intuitivo. Estúpidamente intuitivo.

La lista es larga y puede alargarse más, pero es que a veces clama al cielo las limitaciones que nos encontramos en las herramientas. ¿Cómo puede ser...
- que no esté implementado de forma nativa que una tabla se pueda ordenar por su cabecera?
- que no se pueda exportar a Excel con gráficos?
- que el powerpoint no sea un formato válido para exportaciones?
- que todo lo que presento en un informe tenga que estar definido previamente?
- que no pueda poner un botón que me lance un proceso dependiendo del contenido de una tabla?
- que incorporar un excel externo al dwh sea una película de miedo?
- que se me sigan ocurriendo cosas de las que quejarme?

El caso no es que las limitaciones sean limitaciones porque si. El problema es el siguiente:
- ...Y entonces que se exporte en powerpoint y me hace el informe mensual para presentar a la junta.
- No puede ser. Tiene que ser PDF.
- No, PDF no. Powerpoint.
- Que no.
- Pero es que necesito modificarlo para incluir notas.
- Bueno, siempre puedes copiar y pegar partes del PDF y entonces...
- ...Entonces me lo hago yo solo. ¿Para qué tendría que pagar por una herramienta que no cumple algo que para mí es tan simple a la par que necesario?
- Bueno, está esta otra que sí que lo hace...
- ¿Tengo que tener dos?
- Sí, porque ésta hace unos powerpoints chulísimos pero la verdad es que lo de formatear los informes cuesta...

Las herramientas han crecido, guardan herencias terribles (ya hablaremos de ello) y siguen teniendo (la mayoría) las mismas limitaciones de antaño. ¿En qué se basan los fabricantes para incluir mejoras en sus productos?
Os recuerdo que uno de los lemas de Palm (RIP) era que 'la mejor aplicación es la que hace lo que tiene que hacer'. Tomen nota, señores fabricantes.

lunes, 27 de febrero de 2012

Nos estamos equivocando...


La NASA ha sufrido en su presupuesto uno de los recortes más severos de los últimos tiempos. Si me permitís el chascarrillo, está claro que no están para tirar cohetes... Pero bueno, como cuando se cierra una puerta se abre una ventana, está claro que los fabricantes de software actuales le están preparando un nicho de mercado que no se habían planteado antes en la agencia y que les permitirá reciclarse hacia el negocio del hosting y housing de aplicaciones, rentabilizando adecuadamente sus famosos CPDs.

No entiendo el por qué de la evolución de requerimientos de hardware de algunos productos. De verdad, no lo entiendo. No entiendo por qué un producto que hace 5 años funcionaba con un servidor normalito con 2 GB de RAM ahora necesita 16GB como mínimo y un procesador multinúcleo para hacer, en esencia, lo mismo, sin estridencias. Señores fabricantes (Oracle y SAP, por favor, dense por aludidos), explíquemenlo. Y no sólo a mí, sino a un montón de sus clientes que tienen dudas razonables al respecto.

- Vas a tener que migrar a la versión nueva
- ¿Por qué?
- Porque la versión nueva te irá más deprisa que la actual.
- ¿Por qué?
- Porque está optimizado el motor de cálculo.
- ¿Y qué necesito?
- Un servidor cuatro veces más potente.
- Ah... Bien... ¿Más rápido dices, no...?

Creo que queda bastante claro la capacidad de los fabricantes para hacer productos buenos. Entonces, ¿por que seguir haciéndolos tan complejos y con requerimientos tan altos? Es que, hablando pronto y rápido, uno se plantea realizar desarrollos a medida que requieren una décima parte de los requerimientos de hardware y cumplen con creces las necesidades (por ejemplo con .Net o Arcplan y herramientas Open Source simples).

Sé que las modas van y vienen (software estándar-a medida-estándar-a medida...) y que la NASA tiene muchas necesidades de ganar dinero con sus CPDs, pero uno comienza a pensarse si estos requerimientos mastodónticos no tienen que ver con una huída hacia adelante para hacer rentable y necesaria toda la arquitectura cloud tan de moda ahora mismo.

Seguiremos informando.

viernes, 24 de febrero de 2012

Paciencia informática


- ¿Qué estás haciendo?
- Estoy esperando a que acabe el proceso para continuar.
- ¿Y éso cuanto tarda?
- Pues depende, pero lo habitual es una media hora.
- ¿Y vas a pasarte media hora mirando la pantalla?
- (Mirada de incredulidad) ¿Es que hay alternativa?
- ¿Qué pasa, que el proceso no sabe hacerse solo si no lo estás vigilando?

La verdad es que explicarle a un no-técnico o no-informático que a veces hace falta concentrarse en lo que uno está haciendo y que mirar la pantalla durante media hora sin hacer nada más es parte de nuestro trabajo cuesta. Incluso a un técnico. Incluso a un técnico informático.

Si me permitís: Menuda pérdida de tiempo.

Pero sí, sea pérdida de tiempo o no, esperamos pacientemente a que el proceso acabe. ¿Por qué? Porque cuando acabe hay que hacer cosas y normalmente media hora no da para meterse a hacer otra, por el costoso cambio de chip que supone a ciertas horas de la tarde y ciertos días de la semana.

Pretender estar en misa, repicando y barriendo la entrada (especialmente cuando no eres un genio) es justo lo necesario para no hacer bien ninguna de esas cosas. Y claro, luego a uno se le olvidan las cosas.

- ¡Miércoles!
- No, hoy es viernes.
- Yo sé a lo que me refiero.
- ¿Qué te ocurre?
- Tengo que parar el proceso porque se me ha olvidado inicializar la base de datos.
- ¿Y luego lo vuelves a lanzar?
- Claro. Tengo que asegurarme de que funcione...
- ¿No sería más fácil revisar que todo esté correcto, lanzarlo, irte a hacer un café y volver más fresco?
- Tú no eres informático, ¿verdad?

Dicen que los informáticos españoles somos imaginativos. Por lo visto, también somos pacientes.
E idiotas, por qué negarlo.

jueves, 23 de febrero de 2012

Lo que dice Google Trends del BI (I)

Gartner acaba de sacar su cuadrante mágico habitual poniéndolo todo negro negro neeeeeegro. Después de digerir adecuadamente que la cosa está mal (como si la crisis acabara de llegar), he decidido hacer mi propio estudio de mercado y para ello he utilizado Google Trends, un fabuloso analizador de tendencias de búsquedas.
¿Por qué Google Trends? Porque al final la búsqueda indica el éxito de una tecnología. De todas manera, para no hacerlo largo, primero veremos las generalidades de los fabricantes top.

Tendencia de 'Business Intelligence'


Como podemos ver, las búsquedas de BI sufren una leve caida en los últimos 7 años. ¿No se suponía que era la tecnología del mañana y tal? En cambio, el número de noticias sube sustancialmente a partir de comienzos de 2008. ¿Hay menos búsquedas porque al final también hay más conocimiento general?

Microstrategy


Microstrategy ha pasado la U. Bajó en 2007 y 2008 para comenzar a recuperarse muuuuy levemente.

Business Objects


BO ha bajado mucho. De acuerdo que SAP puede tener algo que ver con su manía de cambiar de forma constante los nombres de sus productos, pero BO sigue siendo BO. Señores de SAP, échenle un ojo a esta preocupante tendencia.

Oracle BI

Oracle BI, después del boom tras la compra de Siebel Analytics, ha experimentado una bajada. Es el caso de Microstrategy pero al revés.

Qlikview

El caso de Qlikview es espectacular. No ha dejado de crecer y mucho (Gartner ya dice que su crecimiento es, precisamente, su problema para escalar el soporte). El caso es que el hecho de que todo el mundo hable de Qlikview no es casual.

Cognos

De forma similar a BO, Cognos reduce sus búsquedas. Desde luego la compra por parte de IBM no le ha sentado demasiado bien. Señores de IBM, igual que los señores de SAP, fíjense en la mala línea de su producto...

Hay muchos más casos y la verdad es que casi ninguno es aplicable a España (se ve que aún nos falta mucha cultura de BI para ganar representatividad). El caso es que las herramientas más complejas tienden a bajar sus cuotas de búsqueda mientras las que tienden a una mayor simplicidad las aumentan. ¿Estamos cansados de herramientas farragosas y dinosáuricas?

Seguiremos informando.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Informatría Aplicada cumple 3 añitos

Pues sí, tal día como hoy (bueno, en realidad fue el día 13... Además viernes...) hace tres años comenzaba la andadura de este blog pintoresco que no se sabe muy bien cuándo va en serio y cuándo va en broma (la composición de la mezcla es secreta) sobre la informática y sus variopintas temáticas satélites.

Éste es el artículo 99 de este blog. Pensé que tal vez estaría bien celebrarlo con 100 artículos pero un cuento de Jorge Bucay (el círculo del 99) me enseñó que 99 es un número tan bueno y tan completo como 100. Sólo nuestra acostumbrada visión de la base 10 nos hace pensar lo contrario y dado que uno es como es, el 99 me parece un dato excelente, para comenzar los 3 años con el 100.

Coñas numéricas aparte, he querido celebrar estos tres años de artículos pintorescos con la base científica de mis andanzas laborales con un cambio de look sustancial al blog, haciendo más énfasis en mi propia imagen corporativa (Abel González es una marca registrada de Abel González Enterprises Limited Corporation). De hecho contáis con la posibilidad de dejar vuestros comentarios al respecto del nuevo look (no lo voy a cambiar, que lo sepáis, pero podéis decirme lo que os parece...) :-P
Dentro de los cambios para el look y en la medida de lo posible realizaré yo mismo los dibujos que suelen acompañar a cada artículo en mi afán de utilizar la búsqueda de imágenes para lo mínimo.

Adicionalmente a esta celebración, quiero anunciaros de que en los próximos días (seguramente el fin de semana), comenzará sus andanzas Applied Informatrics, la versión en inglés de este vuestro blog (es una petición que he tenido en ciertas ocasiones y que ahora mismo me parece razonable).

Por último no puedo más que agradeceros (a unos más que a otros, que conste) el haber seguido las poco periódicas publicaciones de este blog que espero que siga cumpliendo años y llegue, algún día, a la mayoría de edad.

De nuevo, muchas gracias a todos :-)

martes, 21 de febrero de 2012

Microinformática en smartphone

Hoy me encuentro contrariado.
Me encuentro contrariado porque resulta que la aplicación que controla la configuración de las cuentas de correo de mi Blackberry Torch ha dejado de funcionar alegremente por la última actualización de RIM.

Uno está acostumbrado a que Microsoft meta la pata con sus actualizaciones (de hecho la mayoría de sistemas que están bajo mi supervisión tienen las actualizaciones desactivadas por si acaso algo dejara de funcionar) pero parece que este problema ha llegado a los teléfonos móviles.

Hace unos años mis conocidos y otros que no lo eran tanto me llamaban para pelearme con sus ordenadores que dejaban de funcionar alegremente (previa instalación de vete-tú-a-saber-cuántos-programas-de-dudosa-procedencia). Ahora me temo que a nivel corporativo y a nivel personal me van a comenzar a llamar para resolver problemas en dispositivos móviles.

Es un hecho: los sistemas operativos móviles son tan complejos como puede serlo un sistema operativo de PC. Y al igual que en el PC, el usuario (en este caso, los millones de usuarios) seguro que es capaz de probar a hacer algo que ningún programador pensaba que iba a hacer... Y estropear lo inestropeable.

Lo curioso de ésto es que las operadoras móviles han de incorporar en su departamento técnico a personal con la guía de errores comunes para los n-cientos terminales diferentes. La solución suele ser parecida a la estándar de un informático:
- Actualiza tu firmware y verás qué bien...

Pero precisamente éso es lo que me ha pasado y no hay más actualizaciones... Desde hace meses que este error (del que me he percatado hace poco) está 'on the wild', como categorizan a los virus. Así que el resultado me parece que va a ser el infame 'Hard-reset' de antaño, devolviendo (con suerte) el dispositivo a su estado original y habiendo de reconfigurar aplicaciones, calendarios y demás.

Dicen que un profesional de la informática debería formatear su pc una vez por semestre para reducir los errores y el nefasto historial de instalaciones habituales de prueba y de programas que dejan de ser útiles llegado el momento. Lo que no me esperaba es que éso debiera aplicarse también a un smartphone profesional... Del que se hace el mismo uso (normalmente) que de un smartphone 'doméstico'.

Me pregunto entonces hasta qué punto, como usuarios, nos conformamos con las mil y una problemáticas de un smartphone:
- Me dura poco la bateríaaaaa (bueeeeno, cargo todos los días)
- Cada dos por tres está actualizandoooooo (en el mejor de los casos... bueeeeno, reinicio todos los días)
- La sincronización es problemáticaaaaaa (lo pruebo y repruebo lo que haga falta...)
- La empresa fabricante no se responsabiliza de bugs en el sistema operativo para dispositivos con más de 6 meseeeeeees  (en el peor de los casos)
- Se me ha olvidado en casaaaaa..

En fin. Como todo lo móvil en la actualidad, creo que aún falta mucho trecho por recorrer.
Yo, por si acaso, tengo mi Nokia del año catapún guardado que nunca me ha dado problemas... Sólo por si acaso.

viernes, 17 de febrero de 2012

Subcontratas subcontratis et omnia subcontratas


- Puede subirse los pantalones.
- Dígame, doctor, ¿es grave?
- No, es lo habitual. Es un caso claro de subcontratitis que suele manifestarse de forma dolorosa similar a la hemorroide al darse cuenta de lo inflado de la factura de una subcontrata.
- Vaya. Pues no sabía que me iba a doler tanto.
- Hombre, es normal. Usted está pagando el doble del precio original del servicio.
- Pues no tenía ni idea. ¿Y esto cómo se cura?
- Bueno, yo intentaría dejarlo pasar ahora mismo hasta que finalice la subcontrata. Intente utilizar el máximo de vaselina posible y un poco de antiácido. Pero sea más cuidadoso la próxima vez.

Esta curiosa visita al médico es bastante más habitual de lo que parece. Resulta que hay muchas empresas que carecen de forma habitual de los recursos necesarios para realizar sus proyectos. Como especialista en temas de BI he sido subcontratado muchas veces y tengo una buena colección de gorras.

Lo que yo no entiendo es cómo estas empresas son primero capaces de ganar esos proyectos... Hacer una oferta de algo de lo que técnicamente no tienes mucha idea, ganarla por el motivo que sea (¿precio, prestigio, músculo financiero?) y luego tratar de llevarlo a buen puerto puede ser muy complicado... Pero yo me pongo en el puesto del cliente: he otorgado un proyecto a la mega consultora X que quiero que me desarrollen ellos porque son los mejores (o creo que son los mejores... O me han dicho que son los mejores) y luego resulta que aparecen unos subcontratados de una empresa que ni conozco ni quiero conocer para realizar el proyecto.

El proyecto acabará bien o acabará mal. Si acaba bien, he sido idiota y he pagado mucho más a la mega consultora X por el mismo servicio (habría que considerar si nos ceñimos exclusivamente al servicio tecnológico y no a otras consideraciones). Si acaba mal, la mega consultora X tendrá que apechugar por no ofrecer su personal y subcontratar (con el riesgo que puede suponer).

Por suerte en estos tiempos que corren el mirar la pela (esta expresión debería adecuarse a la divisa actual) por parte del cliente hace que tenga mucho más claro lo que quiere y lo que se le ofrece y tiende a ser complicado vender un proyecto sin demostrar conocimiento, aunque sea subcontratado. Así pues, la figura del Prime Contractor tiende a ser parecida a la de un aparejador de obra que se encarga de buscar a los albañiles, electricistas, fontaneros, yeseros y demás para que la casa se pueda hacer en condiciones. La comodidad y la disminución del tránsito administrativo para el cliente, que normalmente no quiere problemas, hace que esta práctica pueda ser válida. Pero también, en los tiempos que corren, nos encontramos que para alicatar el baño no nos hace falta un arquitecto, tres albañiles y un equipo de fontaneros sino el amigo Manolo que se encarga de realizar todos los ajustes por un precio módico.

La flexibilidad es algo a considerar en la mayoría de los servicios de consultoría actuales, me temo.

jueves, 16 de febrero de 2012

La dieta Dukan

La vida sedentaria de consultor (a pesar de mis largos paseos a pie por Barcelona) y la imposibilidad física de ir a comer a casa unida a una carrera de atletoculo de sofá de alto rendimiento ha hecho que estos más de 10 años que llevo trabajando a 70 km de donde duermo hayan dado como resultado un crecimiento personal más allá de lo exclusivamente relacionado con la experiencia.

Vamos, que estoy gordo he estado más delgado.

La planificación de la 'operación bikini' de este año, por una vez, se ha ejecutado con tiempo suficiente como para que en San Juan uno pueda ponerse bikini ropa unas cuantas tallas más pequeñas que la actual. Después de un mes y 9 kgs menos parece que estamos en el buen camino para abandonar mi frase de abuelo que cuenta batallitas que reza 'hace mucho tiempo y muchos kilos...'.

Desde comienzos de 2012 contamos con una inusual actividad comercial (inusual porque entre la crisis y el comienzo de año uno se imaginaba que fuera mucho menor) y la verdad es que hay un denominador común en la mayoría de visitas que hacemos:
- Tenemos demasiados datos

Efectivamente, en BI tener un histórico de más de 3 años no suele tener sentido, especialmente en la actualidad con la inutilidad de compararse con los datos de entonces (que en la mayoría de los casos no hace más que hacerle entrar ganas de llorar a uno), pero esto afecta a rendimiento de sistemas y a la complejidad de los mismos.

Ya comentaba yo hace unos cuantos artículos que es necesario simplificar la informática corporativa (artículo que podéis leer aquí) ya sea en volumen de información o bien en el procesamiento de la misma. Las empresas guardan datos que ni conocen o que realmente no necesitan para gestionar. Sólo están ahí por si acaso.

El problema entonces es ése: ¿sabéis lo que cuesta no ceder a las tentaciones televisivas del chocolate, el Mc Donald's o los bollycaos? Con la analítica corporativa pasa lo mismo, montando módulos o proyectos aislados particulares de un departamento con las herramientas X, Y y Z para uso y disfrute de sus usuarios.
Una dieta adecuada que limpie de polvo y paja la mayoría de los sistemas, pudiendo redefinir y quitar muchos de los procesos obsoletos que andan por ahí y que nadie sabe qué hacen, es más que necesaria en, diría, casi todos los casos de empresas con  más de 5 años de utilización del ERP que sea. El problema es que eso cuesta.

Cuando estás gordo y dejas de estarlo tanto, la ropa te va grande, no te queda muy bien, te cuelgan las carnes (según cómo...), se te notan más las arrugas pero en cambio sueles estar mejor. En el proceso te duelen los músculos y las apetencias por comidas particulares hacen que uno quede reducido a una expresión un poco triste de lo que gastronómicamente era para convertirse luego en un ser en principio más feliz (y que seguramente durará más tiempo...)

Informáticamente, pasar a un modelo más simple de tecnología corporativa supone proyectos, esfuerzos, ajustes, dinero y un periodo de sufrimiento por parte de todos para luego ser más ágiles, mejores. Siempre merece la pena hacerlo, aunque a veces el ROI, nuestro amigo ROI, no lo aconseja. Pero hay algo impagable que el ROI no tiene en cuenta: esa satisfacción que tiene la empresa (y los empleados ni os cuento) de que, llegado el momento, pueden volver a ir al McDonald's sin el riesgo de sufrir un ataque al corazón por su obesidad al haberse portado bien durante tantos meses.

miércoles, 15 de febrero de 2012

La mafia de la selección

No os llevéis a engaño, no voy a hablar de futbol ni de la roja. Me refiero a los procesos de selección de personal.
La situación actual en el mercado laboral español es bastante triste (y aún habrá que ver el comportamiento de la nueva reforma laboral), pero la verdad es que en el sector de las TIC no estamos tan mal (comparado con el de automoción o el inmobiliario).

'Le haré una oferta que no podrá rechazar' decía Marlon Brando interpretando al célebre Don Vito Corleone en El Padrino y que es, a mi entender, la frase más recordada de toda la trilogía.

No iba desencaminado Don Vito con lo de las ofertas y los rechazos. La verdad es que hoy en día cuesta mucho encontrar a personal de cierto perfil (por mucho que tengas medios propios de autopromoción de dichas ofertas). Siguen teniendo éxito los portales de empleo (Infojobs a la cabeza) aunque ahora para acceder a la mayoría de sus funcionalidades hace falta la versión Premium de pago. El caso es rentabilizar.

Decía un profesor de proyectos informáticos que tenía yo en la universidad que internet primero genera la necesidad y luego se la cobra (con los años). Es el caso del cambio que están haciendo los medios de prensa escrita hacia un modelo digital (aprovechando además el auge de las tablets) con suscriptores tras haber ofrecido gratis durante años el periódico.

El caso de infojobs es curioso dado que hay algunos filtros que antes hacían divertido buscar entre las ofertas y que se han limitado a la versión premium: el filtro del sueldo que permitía ver las ofertas con mayores emolumentos en el país (normalmente copado por dentistas, vaya usted a saber por qué...)
Pero es que además, con el pack para poner anuncios más bajo se tiene que especificar el sueldo obligatoriamente, mientras que con otros packs superiores no es necesario.

El caso de Neurona, que tras integrarse en Xing, perdió mucha de la gracia para buscar oportunidad fue un caso que LinkedIn supo tener en cuenta para aplicarse adecuadamente... Pero la parte de empleo y búsqueda avanzada sigue siendo premium. Experteer, como buscador de trabajos de alta categoría, deja pocas opciones al usuario gratuito y además le pone los dientes largos con las ofertas premium.

Todo esto te lleva a pensar que cada vez hay más distancia entre la empresa que busca un perfil y el perfil que busca trabajo, con varios posibles caminos intermedios en que se mercadea, de alguna manera, con una necesidad imperiosa hoy día como es tener trabajo.

Pero bueno, dada la eficacia del INEM y sus homólogos transferidos autonómicamente es casi normal que aparezcan alternativas privadas. Por el momento, mientras no haya medios más directos, habrá que continuar pasando por ese aro del proceso de selección privatizado.

Seguiremos informando.