domingo, 23 de octubre de 2011

Lleno, por favor

Un hombre muy sabio dijo una vez que hay que ver el vaso medio lleno en lugar de verlo medio vacío. La imagen que adorna este artículo nos especifica que por mucho que lo intentemos, en una situación estándar, el vaso siempre estará lleno de algo, como mínimo de aire.

El problema es la utilidad de dicho contenido. Lo que está claro es que aunque el vaso esté medio lleno o lleno completamente, si no lo está de lo que queremos nos sirve de bien poco. Pongamos un ejemplo amparado por la obviedad:

- Tengo sed.
- Aquí tienes un vaso relleno de... ¡hala! ¡relleno de aire! ¡hasta los topes!
- (mirada de odio profundo imposible de explicar con palabras)

Este planteamiento pasa cuando el que está lleno no es el vaso. Veamos otro obvio ejemplo:
- Amigorl, creo que no voyrl a beberl máshhh...
- Sí, hombre, una copita más
- No que me conozcorl y despuesh ya me olvido hasta de mi nombreeeeh

Bien, quitando lo riguroso de mis ejemplos de hoy y tras mi habitual introducción, esta situación del vaso lleno y el cliente aún más es la que se traslada al mercado de licencias de software (en concreto de herramientas de BI) actual.
La mayoría de los clientes grandes (esos que se decía que tenían dinero) tienen ya resuelta la papeleta tecnológica en todos los ámbitos del BI (y algunos previos), por lo que un fabricante que se plantee venderles licencias lo tiene muy muy muy (y algunos muys más) difícil salvo que, por razones políticas, se decida un cambio de plataforma completo (cosa que tampoco pasa todos los días).

Y he aquí el problema. El mercado de hardware ya se dio una buena torta hace un par de años con los portátiles. Todo el mundo tenía, el mercado se había saturado y las ventas cayeron una barbaridad porque al final tampoco compensa cambiarse de portátil cada año casi ni en el caso de los profesionales de la informática. Luego se 'reinventaron' con el tema de los tablets, a los que auguro un futuro efímero con su consiguiente batacazo, pero bueno, el mundo del hardware tiene una velocidad de crucero mucho más alta que el de las aplicaciones.

No obstante, ante una situación de saturación del mercado como la actual, en que sólo se venden licencias a empresas más pequeñas y muchas veces con descuentos antaño escandalosos, ¿cuándo se reinventarán los fabricantes y en qué sentido se reinventarán? ¿Habrá alguien capaz de reinventar la rueda de una forma similar a lo que hizo Apple con los smartphones? ¿El siguiente paso en la evolución del BI pasa por tener entornos de realidad virtual o de realidad aumentada? ¿Cuándo llegará el 3D en su versión directX/OpenGL en condiciones a una herramienta de BI?

Creo firmemente que estamos al final de un episodio tecnológico de un mercado que, ayudado por la crisis económica, tiene que reinventarse con una serie de ideas simples y cabales para dar un valor añadido que últimamente se añade muy poco.

jueves, 13 de octubre de 2011

Síndromes informátricos: Asperger (I)

Por una vez y sin que sirva (mucho) de precedente, voy a escribir un artículo medianamente serio sobre algo que en los últimos tiempos me viene afectando.
Se trata del síndrome de Asperger.

Seguramente para la mayoría de vosotros, informáticos, que leéis mi blog el síndrome de Asperger os sonará tanto como la fuerza Van der Vaals pero, aunque no lo sepáis, muchos lo padecéis.

- Para nada, yo soy una persona absolutamente normal y mis rarezas son absolutamente normales.

¿Seguro que, estimado lector, eres normal? Primero deberíamos definir qué es la normalidad, pero entraríamos en una vertiente filosófica que no aplica en mi blog. Definamos pues las bases del síndrome de Asperger:
- ¿Eres introvertido? ¿Te cuesta establecer relaciones sociales?
- ¿Te gusta que todo esté en su lugar y siga una secuencia lógica?
- ¿Eres incapaz de leer entre líneas?
- ¿Te pierdes con los dobles sentidos?
- ¿Sueles tranquilizarte con masajes en la piel, caricias en el pelo o similares, incluso dándotelos tú mismo?
- ¿Te cuesta mirar a los ojos a los demás?
- ¿Te desagrada el contacto físico?

Siendo informático es muy posible que hayas respondido que sí en uno u otro grado a estas preguntas. En tal caso, te recomiendo que hagas el test que aparece aquí y en caso de que el test así te lo indique, procedas a hablar con un psicólogo.

Hace unos meses descubrí que mi hijo padece del síndrome de Asperger, localizado dentro del espectro del autismo. No nos llevemos a equivocación, no es autismo, es una variante altamente funcional del mismo. Y como el autismo, es hereditario. A partir de ahí, la lógica te indica (precisamente la lógica) que, en mayor o menor grado y sin un diagnóstico firme por el medio, el que os escribe también lo padece. Y descubrirlo es algo que te hace mirar tu vida de otra manera, comprender ciertos comportamientos que has tenido en el pasado, mirar a la gente que te rodea escudriñando síntomas y por fin darte cuenta de por qué eres informático y por qué, modestia aparte, eres tan rematadamente brillante como tal.

Muy al principio de este blog hablaba del homo informaticus en el que me preguntaba, junto al Dr. García-Calvillo, si el informático nace o se hace, llegando a la conclusión de que nace y luego se descubre. Hoy puedo decir que muchos informáticos nacen, luego se descubren informáticos, después destacan y finalmente se dan cuenta de que son Asperger.

La informática es lógica: no hay que leer entre líneas, los datos cuadran o no cuadran, pero no mienten, el ordenador hace lo que tú le dices, no lo que le da la gana (normalmente)... La altísima capacidad lógica de una persona con Asperger unida a una capacidad intelectual y de tratamiento de datos muchas veces cercana a la de los genios es algo que le permite destacar en un entorno informático:
- Como un gurú: alguien al que pedirle consejo, capaz de ver más allá y de enlazar de forma lógica áreas de conocimiento disjuntas para el no entrenado.
- Como el raro: ese individuo que se siente mejor solo y que tiene aficiones frikis como jugar a la consola, ver mangas en soledad y con el que es complicado quedar para tomar una cerveza.

Con el tiempo se aprende. Yo era mucho más brusco y antisocial en mi adolescencia (quién no...) y con el tiempo vas aprendiendo, pero hay una realidad, un sistema operativo que aunque se le pueden aplicar muchos parches hay ciertas cosas que no va a poder hacer nunca de forma nativa. Eres un profesional genial, te sale de forma innata, y puedes aprender a ser una persona socialmente completa.

Tal vez llegados a este punto alguno pensará
- Pues no hay para tanto...

Y eso es cierto. En mi caso veo más ventajas que inconvenientes (valoro enormemente mis capacidades intelectuales que por genética tal vez no me correspondieran) pero os propondré algo para que penséis:
Los informáticos masculinos solemos quejarnos de que hay muy pocas mujeres involucradas en la informática del tipo que sea. ¿Sabíais que el índice de autismo y síndromes relacionados es de cuatro hombres por cada mujer? ¿Habéis pensado cuál es el ratio de informáticos respecto a informáticas? ¿Creéis que es casual?

Haced el test y comentad vuestras impresiones.

Ponte traje

Hoy, 13 de octubre, es uno de esos días en que se celebra algo que muchas veces no tiene sentido o pasa desapercibido y que dudo que aparezca en el telediario: es el día internacional de 'Ponte traje'.

Este día se celebra en honor a Barney Stinson, el descarado caradura (¡qué bien traído el juego de palabras!) de la serie 'Cómo conocí a vuestra madre' que, entre otros defectos y virtudes, siempre viste con traje, sin saber si tal acción encaja en uno u otro grupo. Vestir con traje es sublime y tiene muchas utilidades como podéis ver aquí.

Como consultor que viste casi el 100% de su tiempo laboral un traje, este día es algo así como la celebración del día del orgullo friki para aquel que es friki todo el año, vamos, que podía ser tranquilamente el día del orgullo del consultor.

Mi colección de trajes no está mal, aunque reconozco que en los últimos tiempos (de los años en que me he dedicado a la consultoría) siempre te acabas comprando trajes 'baratos' porque te duele menos cargártelos por el uso. Son otros tiempos.

Yo recuerdo mis andanzas por una de las primeras compañías de consultoría en las que estuve y allí había que llevar un traje de acuerdo a un pantone (código cromático) determinado. Estas normas se han flexibilizado mucho, pero aún hay ciertas empresas que las mantienen de alguna u otra manera. El caso es que en aquella empresa, igual que podías pedir tickets restaurant, había 'tickets burberry': una parte de tu sueldo podía ingresarse en una bolsa personal en burberry's para que te compraras trajes de marca. Como dije antes, eran otros tiempos...

Con el tema de los trajes, siempre estará la desagradable comparación entre la vestimenta masculina y femenina por la flexibilidad social de esta última. Los hombres elegantes (léase el fino sarcasmo) siempre vamos de traje (incluso con manga larga y americana en agosto) mientras que las mujeres tienen más flexibilidad en su vestimenta pudiendo llevar un vestido fino y corto que les refresca en la calle y que les hiela con el aire acondicionado, llegando al extremo de tener que utilizar un calefactor en verano (que uno ha visto con estos ojitos). ¿No sería más justo que las mujeres del mundo de la consultoría también llevaran traje de falda y chaqueta? ¿Por qué está tan mal visto que vaya en bermudas y sandalias a trabajar si tienes que afeitarte si eres hombre? ¿Es por no llevar las piernas depiladas? ¿Compensa depilarte las piernas el no tener que llevar traje en verano?

Los tiempos van cambiando y ahora la corbata comienza a ser accesoria en ciertos ámbitos, pero en consultoría la corbata y el traje sirven para diferenciar al técnico del consultor y al interno del externo.

Sea como fuere, ¡¡feliz día 'Ponte traje' 2011!!

lunes, 10 de octubre de 2011

¿Cultura o subcultura del BI?

Nada en este mundo triunfa si no se banaliza y se hace digerible a las masas, que decía el sabio. Ya comentaba yo hacía tiempo en este blog que el futuro de la consultoría pasaba por algo más parecido a la microinformática (léase: cambiar el cartucho a la impresora) que a la auditoría de cuello blanco y corbata clásica.

En estos tiempos de crisis intensa y profunda comienza a verse esa diferenciación clara en muchas de las oportunidades que hay en el mercado de la consultoría. Os pondré un ejemplo:

- ¿Dígame?
- Hola, que soy yo.
- Sí, ya me había parecido. ¿Qué quieres?
- Necesito un técnico que me haga el mantenimiento de mis impresoras y que compruebe la red de cuando en cuando.
- Y barato, por supuesto.
- Claro. Mileurista y poco más. Que venga de 9 a 1 todos los días y vaya arreglando lo que vaya surgiendo.
- Perfecto, mañana lo tienes ahí.

Creo que este diálogo no le sorprende a nadie porque nadie espera nada más de alguien que se dedica al 'hierro' (con todos mis respetos).
Imaginad ahora lo siguiente:
- Necesito un técnico que me haga el mantenimiento de mis impresoras y que compruebe la red de cuando en cuando.
- Ah, perfecto, porque tengo un megacrack que trabajó en la Nasa y ha diseñado parte del sistema operativo de las lanzaderas espaciales, además de estar en el equipo de beta testers de Cisco.
- No, no me has entendido. He dicho alguien para mantener las impresoras.

Cambiemos ahora el cartucho de la impresora por un proyecto de BI o, mejor dicho, una necesidad nueva de una empresa en el ámbito de BI. Efectivamente, no es tan raro comparado con lo que uno se encuentra.
Muchas empresas tienen ya una importante cultura analítica y utilizan muchas herramientas de ayuda a la decisión y por eso no se plantean hacer un proyecto de BI sino utilizar por ejemplo BO para analizar sus datos de la nueva filial que acaban de abrir. Por lo tanto, no necesitan un experto ni alguien con un gran bagaje, sólo un técnico normalito que les solucione la papeleta a un precio económico.

Se pide por tanto que los técnicos tienen que ser más autónomos, más capaces de buscarse la vida y autogestionarse en los proyectos de BI, que cada vez más raramente incluyen equipos de más de 2 ó 3 personas. Las empresas quieren evitar pagar muchas veces por un director de proyecto que 'aporta lo que aporta' y que en muchos casos es caro porque se considera que  'no produce'. Luego los proyectos se retrasan o salen mal porque no se ha gestionado adecuadamente independientemente de la capacidad técnica del equipo (muchas veces más que suficiente para llevarlo a buen fin).

Los proyectos de BI se han banalizado. Son fáciles de desarrollar, cortos en tiempo y las herramientas cada vez más sencillas de utilizar (esto último es discutible, pero bueno...) y como cada dos por tres salen cosas nuevas al mercado, ¿tiene sentido invertir una buena suma de dinero en un proyecto que se quedará desfasado en dos años? Mejor vamos con parches (ya sabemos en qué país vivimos...) y si lo vemos muy muy muy claro, haremos un proyecto más grande. Todo es outsourcing... 'bodyshopping' que decía el sabio.

Luego me encuentro que Accenture (que no sólo hace consultoría... ¿o sí?) ha crecido en los últimos años y con la perspectiva de 2011 un 10% anual en ingresos operativos. ¿Nos estamos equivocando en el mercado español? ¿Realmente se ha banalizado tanto la consultoría? ¿Qué opináis al respecto?

jueves, 6 de octubre de 2011

¿Fin de los espectáculos taurinos?

Supongo que lo sabéis y si no lo sabéis aquí estoy para informaros de ello, que la Generalitat de Catalunya prohibió en julio de 2010 la celebración de espectáculos taurinos en las tierras catalanas. El pasado 25 de septiembre fue el día en que se celebró la última corrida taurina en la plaza monumental de Barcelona. Con esto se da fin a los espectáculos taurinos en los que interviene un animal al que luego se le suele dar muerte pero, por supuesto, no se da fin al toreo, tradición muy practicada por gente que no usa traje de luces, capote y estoque.

En este caso quiero referirme a ciertos clientes de servicios informáticos (no a todos, por supuesto) que en esto de torear son unos maestros. Véase a continuación:

1er tercio - El toro se presenta al torero
El cliente tiene la necesidad:
- ¿Dígame?
- Oye, que necesito para dentro de 20 minutos una oferta para realizar un proyecto de BI de reporting, con ETL y modelado basado en mi base de datos.
- Espera, que miro la bola de cristal y me la invento.
- No hace falta mucho, sólo una oferta normalita de servicios por perfil.
- Es que lamentablemente con lo que me has dicho no puedo presentar mucho más.

20 minutos más tarde, la oferta (por llamarla de alguna manera) se presenta.
- ¿Dígame?
- Oye, que muchas gracias. Ve reservando ya el perfil porque lo vamos a necesitar y como el precio es tan competitivo (ironía fina ante la crisis) seguro que hacemos el proyecto.
- ¿Para comenzar cuándo?
- Pues la semana que viene. Mándame el CV de quien vaya a venir.
- Vale.

15 minutos más tarde el CV está en posesión del cliente.
- ¿Dígame?
- Oye, que veo que el perfil éste es un poco junior. Yo creo que voy a necesitar a uno más senior.
- Vale, pero es otra tarifa...
- Es lo que te iba a decir, que me tendrías que mantener la tarifa, porque claro, ya he hablado con quien tenía que hablar y le he presentado tu oferta.
- Me pides un descuento del 20% por la cara.
- Bueno, pero es de larga duración...
- Haré números y te digo algo. ¿Tiene que ser para el lunes?
- Sí, eso sigue igual.


2º tercio - Las banderillas
- ¿Dígame?
- Oye, que todo perfecto pero no va a poder ser el lunes porque tenemos un follón de tres pares y muchas reuniones y tendremos que dejarlo al menos hasta el miércoles.
- ¿Y qué hago yo ahora con la persona?
- Lo siento mucho, pero las cosas son como son.
- Pero me aseguras que el miércoles ya sí que sí, ¿no?
- Sí, sí, sí... No te preocupes. Sólo ha sido un inconveniente.
- De acuerdo...

Martes por la tarde.
- ¿Dígame?
- Oye, ya sé que te dije que mañana viniera, pero es que no va a ser posible. Tendremos que atrasarlo hasta el otro lunes.
- Hombre... Habérmelo dicho antes. Te comprometes y luego no cumples.
- Ya, pero no te preocupes porque estamos mirando cosas del proyecto y va a ser más grande de lo que esperábamos, así que seguro que te compensa.
- Está bien... El lunes. ¡Sin falta!
- Sí, no te preocupes.

3er tercio - El estoque
Viernes mediodía.
- ¿Dígame?
- Oye, me vas a matar.
- ¿Se retrasa otra vez el tema? Mira que ya me he tenido que comer a una persona que tenía facturando durante una semana porque no te decides.
- Ya... Pues mira, va a ser peor porque ya te dije que estuvimos mirando el proyecto y nos ha salido algo tan grande que no va a ser con las tecnologías que te dije. Al final cambiaremos el ERP primero y luego ya se hará lo de BI. ¿Tú de ERPs tienes gente?

De esta manera, que supongo que os habéis encontrado alguna vez, el cliente dice y se desdice alegremente (es lo que tiene que no le cueste dinero), debiendo asumir la empresa de servicios el coste por la indecisión del primero.

Desde mi tribuna quiero pedir más rigor a todas aquellas personas y clientes que gestionan mal estas oportunidades (sea su culpa o no) porque las faenas taurinas suelen constar de varios toros y en algunas de ellas tras cortar dos orejas lo que apetece es cortar el rabo.