martes, 4 de enero de 2011

Motivación y recompensa

Vistas las fechas en las que nos movemos, que el IPC armonizado (que suena así como Zen) ya ha sido publicado y que el gobierno ha autorizado ciertos ajustes a ciertas tarifas la expresión '¡Qué caro que está todo!' se hace bastante común.

Aunque el tema salarial es siempre algo a tener en cuenta en estas fechas, hoy quiero hablar de algo psicológicamente más entretenido: la motivación y la recompensa.

Es habitual en el mundo de la consultoría que haya temporadas (ya hemos hablado de ello) en que la vida es dura y se avanzan diferentes pasos en la escala del Burnout (que ya hablaremos de él otro día). En la situación actual conservar el trabajo es motivación casi suficiente para cualquiera que se encuentre en las garr... manos de un banco.

Hace años, hablando con una persona de RRHH de una importante multinacional, me comentó que según pasan los años las personas queremos más y más dinero en lugar de otros tipos de pago como formación o pago en especies. Es la manera de 'motivar' a ciertas personas que ya tienen una edad y que han tenido una vida más o menos activa y más o menos complicada.

También es verdad que en algunas empresas se premia el esfuerzo y la implicación. Por ejemplo, si alguien hace muchas horas en un proyecto la empresa puede decidir darle un bonus como compensación. ¿Qué es lo que hace que esta persona haga esas horas? En algunos casos la 'obligación moral', en otros casos la 'obligación profesional' y en otros casos el miedo a perder el trabajo. En los dos primeros casos, la empresa debería actuar en compensación porque la persona lo hace de forma 'voluntaria' aunque sea inducida.

Esta persona puede pensar que se merece algo por haber desarrollado (mejor o peor) un trabajo que va más allá de las 8 horas. Habrá quien piense que se merece mucho y quien piense que se merece poco. Eso va a actitudes de las personas, pero siempre debería ser la empresa la que se adelantara ante esta situación para reconocer tal hecho porque si no esa persona puede comenzar a sentirse como un número y plantearse otras alternativas.

Así pues, ¿cuál es una buena recompensa para mantener motivado al personal? Los estudios más estudiosos dicen que una recompensa de una paga extra es lo más adecuado para alguien que no tenga fases variables en sus emolumentos dado que en el mundo consultor lo habitual es cobrar 12 pagas y al no contar con pagas extras uno vive de otra manera.

Lo que está claro es que por mucho que se recompense a alguien, puede llegar a ser insuficiente para sus expectativas, bien por tolerancia (se ha acostumbrado a recibir un bonus y tiene una idea en la cabeza de lo que vale su esfuerzo extra) bien por exceso de trabajo (en ciertas situaciones el dinero llega a no compensar y no suele estilarse recompensar con vacaciones). Así pues, también es labor de la empresa detectar estos casos en los que tal vez haya que plantear algún tipo de cambio en las actividades de la persona.

¿Qué opináis al respecto? ¿Trabajaríais un 50% más tiempo por un 50% más de sueldo?

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