viernes, 21 de enero de 2011

¿Parchear o instalar?

Cuenta la historia que en la antigüedad la gente que perdía un ojo solía tapárselo con un pedazo de tela para evitar que al resto de la gente les resultara repugnante la visión de sus heridas (y de paso evitar ciertas infecciones).
Así pues, el parche 'arreglaba' el desaguisado provocado por la mutilación ocular, pero no le devolvía al pobre desgraciado de turno su ojo. Por lo tanto, el parche era peor que el producto original.

Con la informática y los programas el fenómeno 'parche' es algo habitual. Los programas informáticos suelen tener bastantes carencias o fallos que se van arreglando poco a poco mediante estos parches. Y, a diferencia de los parches oculares, el objetivo no es tapar un error sino corregirlo y que el programa funcione mejor que antes. El problema radica en la filosofía del parche.

Hay fabricantes que estiman que parchear no es necesario. Simplemente sacan una versión nueva que sustituye a la anterior. Se desinstala la versión antigua y se instala la nueva. Problema solucionado cuando el programa es un antivirus, un limpiador de sistema o bien un navegador de internet.
Veamos un ejemplo del sector automovilístico:
- ¿Dígame?
- Hola, ¿es usted José Pérez?
- Sí, yo mismo.
- ¿Posee usted un BMW 320 del 2007?
- En efecto
- Es que hemos detectado que el faro derecho en ocasiones se apaga. Para subsanarlo puede pasar, si quiere, por el concesionario BMW más cercano y recoger su nuevo BMW 320 del 2011.
- ¿Y con el otro qué hago?
- Por nosotros como si sigue utilizándolo. Puede tener los dos y coger uno cada día, pero el viejo que no circule de noche por si acaso.

Poco creíble pero evidentemente práctico para el usuario registrado. Ahora bien, vayamos al mundo de BI y las aplicaciones corporativas siguiendo la conversación anterior:
-Eso está muy bien, pero es que mi BMW 320 tiene tuneado el motor, las llantas, he puesto los reglajes adecuados para mis características de conducción, llevo el ISOFIX para la silla del niño y he cambiado la tapicería por una antialérgica.
- Pues eso tendrá que repetirlo en el nuevo o desmontar del viejo y montar en el nuevo. Por cierto, los sillones son diferentes y no le valdrá la tapicería, tendrá que encargarla nueva.
- Vaya, eso no me hace tanta gracia.

Pues eso mismo. El parche que no es parche sino que supone una reinstalación del sistema es de las peores cosas que puede tener la informática por las mil pequeñas incompatibilidades e imposibilidades de trasladar de forma sencilla la configuración o desarrollos de una versión a la nueva.
Así pues, si lo nuevo no aporta novedades sustanciales y necesarias (o hay algún problema de incompatibilidad resuelto), siempre es recomendable dejarlo todo como estaba, siguiendo otra máxima de la informática:
Si algo funciona, no lo toques.
Porque en el mundo corporativo una migración de un sistema supone un coste considerable.
La otra alternativa es que un determinado día vayas al coche y te encuentres que por la noche se ha cambiado la tapicería alegremente siendo muy cómodo y sin molestar a tus llantas o a la funda del volante... Aunque el color de la tapicería no acabe de convencerte.

viernes, 14 de enero de 2011

¿Mande?



Siguiendo con las series (sí, vuelve a ser otra de mis entradas...) las de ciencia ficción (en la imagen el ISS Enterprise de Star Trek) con naves espaciales y similares tienen una cosa que realmente es interesante y es cuando el almirante James Tiberius Kirk dice:
- 'Computadora, ¿cuál es la distancia a Alfa Centauri I a Warp 2?'

Y la computadora de la nave va y le responde. Y no sólo eso, le responde con el dato correcto. A pesar de lo pleistocénico de los recursos informáticos de la serie original (alegremente actualizado en siguientes adaptaciones), planteaban un interfaz estándar de comunicación que era el verbal. 

Años después del Star Trek original, seguía siendo muy complicado el plantearse el reconocimiento de voz más allá de la ficción cinemática hasta que el año pasado leíamos en Xataka que Google se planteaba un sistema de traducción simultánea en sus teléfonos con sistema operativo Android: el Babel Phone.
Hoy me encuentro que este traductor ya está disponible, como indica 20 minutos.

Llegado el momento, uno se da cuenta de que está muy en el futuro y que esos pequeños ingenios que llevamos encima tienen capacidad para traducir simultáneamente lo que oyen (con las carencias normales que un sistema tan nuevo puede tener).

Atrás quedan las largas horas de estudio de idiomas. Atrás quedará la colección de fascículos del curso de idiomas Planeta-Agostini. Atrás queda el Erasmus. Google va a cambiar el mundo con este producto digno de series de ciencia ficción.

El tema, como siempre, está en las connotaciones del lenguaje. Por ejemplo, los esquimales tienen 20 palabras para referirse a la nieve (no entiendo por qué...) mientras que los castellanoparlantes nos conformamos con las categorías de las estaciones de esquí. Por lo tanto, siempre se perderá algo.
Si a esto unimos que las traducciones de google a veces no son demasiado acertadas junto con la incapacidad de resolver ciertas pronunciaciones, podemos encontrarnos cosas así:

- How are you?
- ¡Amarillo!
- What are you saying?
- ¡Coche! ¡Garaje! ¡Rueda!
- You act as an idiot...
- ¡Mola!

Vamos, que si ya es difícil plantearse que te entiendan bien en un mail por los 'tonos' que no contempla, una traducción literalizada ni os cuento.

Por cierto, ¿alguien se plantea llamar por móvil a un esquimal? ¿Qué compañía tiene cobertura en el Polo Norte? Ah, ya sé... El tricorder de Star Trek.

jueves, 13 de enero de 2011

¿Conoces a Ted?

Si sois aficionados a las series seguramente os sonará el nombre de este artículo. '¿Conoces a Ted?' es una de las frases hechas que Barney Stinson suele utilizar para presentarle una chica a Ted Mosby en la serie 'Cómo conocí a vuestra madre', que no deja de ser una especie de versión de 'Friends' pero con varias vueltas de tuerca (personalmente la encuentro mucho más divertida).

El caso es que Ted es el protagonista de la serie y en cada capítulo explica a sus hijos una de las mil y una peripecias que siguió para conocer a su mujer. Ted, además de ser el protagonista, tiene la costumbre de puntualizar pequeños errores de sus interlocutores (sintaxis, ortografía y semántica incluidas) así como detallar rigurosamente hechos científicos/históricos (especialmente relacionados con la arquitectura) que llegan a exasperar a más de uno.

Tras dos párrafos de introducción, uno ya se pregunta qué narices tiene que ver Ted Mosby con la informática. Pues no deja de ser una de mis habituales introducciones-traídas-por-los-pelos-marca-Acme (patent pending...). El caso es que hace unos días me recomendaron el portal TED , que es un compendio de presentaciones cortas (5-6 minutos) de temas variopintos (temas sociales, personales, psicológicos y por supuesto informáticos) donde muchos ponentes (de prestigio y no tanto) exponen ideas y pensamientos y que cuadra perfectamente con la manía aclaratoria-detallista de Ted Mosby.

El formato está pensado para que ese máximo de 15 minutos que el cerebro es capaz de prestar atención (y además saltar los 20 segundos iniciales en que decide si va a atender a una explicación o no) un orador sea capaz de explicar unos pocos datos relevantes. La palabra que me viene a la mente tras haber visto varios de esas presentaciones es 'sorprendente' y lo siguiente que me viene es '¿Ya es tan tarde?'.

Como sabéis, soy un gran defensor de las presentaciones entretenidas y diferentes y las de este portal (la mayoría que he podido ver) lo son, independientemente de su temática.

Así pues, os recomiendo que lo visitéis para que podáis decir que sí que conocéis a Ted.

martes, 11 de enero de 2011

Cubos y estrellas

Espero que nadie se sienta ofendido por la versión olap de las barras y estrellas de la bandera americana, pero me ha parecido adecuada para ilustrar el artículo de hoy y hacer uno de mis habituales juegos de palabras.

Por una vez voy a hacer un artículo que sirva para algo más que para reírse con mi pintoresco humor. Una de las preguntas más frecuentes que me hacen los clientes es cuándo utilizar un modelo en estrella en una base de datos relacional y cuándo un cubo olap. Tal vez sea importante recalcar que en ambos casos lo que se debería perseguir es la capacidad de sintetizar información y no la de trabajar con gigas y gigas de datos sólo para ver la cúspide de las consolidaciones.

En igualdad de condiciones, hay pros y contras para cada modelo según mi experiencia que os recalco a continuación:

En cualquier caso, siempre hay que explorar las necesidades específicas y aunque la mayoría de los sistemas relacionales son equivalentes, los motores olap son cada uno de su padre y de su madre, de manera que lo que en uno es una ventaja en otro es una auténtica pesadilla. Si además hablamos de sistemas open source, el número de opciones decrece espectacularmente en el último caso dejándonos únicamente a Palo y Mondrian como buenos candidatos (que no es que haya demasiados más como software de pago tampoco...).

Mi experiencia me indica que quiere hablar y soltar cuatro máximas:
1) Que todo lo que puedas hacer con un relacional lo hagas con un relacional y te olvides del cubo.
2) Que si no te quieres olvidar del cubo, por lo menos no cargues estructuras mastodónticas en las dimensiones que hagan el recálculo o recarga del mismo auténticas odiseas.
3) Que un cubo NUNCA es todo lo flexible que se vende que es, especialmente si les buscamos varias vueltas de tuerca.
4) Que la mayoría de las veces que se utiliza un cubo es para poder explotarlo con Excel de forma fácil para hacer que un usuario no tenga que conocer la estructura relacional que haya por debajo y de forma rápida.

Así pues, ¿recomendamos el uso de cubos? Por supuesto. ¿Y de estrellas? Claro. Si tienes una estrella puedes montar un cubo...

Tal vez debería profundizar más en el tema de la idoneidad o no de cubos y modelos en estrella. Si lo consideráis adecuado, así lo haré, sólo tenéis que decírmelo ;-) 

miércoles, 5 de enero de 2011

Navegadores sin brújula

Hoy he leído una noticia cuanto menos curiosa en el 20 minutos que podéis ver en formato electrónico aquí.

Me ha sorprendido el siguiente párrafo:

"...en España Internet Explorer continuó siendo el navegador web más utilizado, con un 49,43% del mercado frente al 29,43% de Firefox en diciembre. El tercer puesto de la lista lo ocupó Chrome, con el 16,12% del mercado, seguido de Safari y Opera, con el 3,67% y el 0,95%, respectivamente."

Me resulta curioso la tremenda competición que hay acerca de la dominación en el 'mercado' de los navegadores web... Más que nada porque no conozco ninguno de pago y los que copan el mercado son, precisamente, gratuitos. ¿Dónde está el truco? El truco está en todo lo que rodea a estos navegadores y que sí que genera dinero: aplicaciones empresariales, juegos online, cuentas premium en diversos servicios...

Está claro que si Microsoft cierra un acuerdo con George Lucas para que Yoda promocione Internet Explorer es porque le interesa (interesarle debería) poder cerrar otros acuerdos como por ejemplo con Megaupload, Adobe y compañía para que su navegador tenga las mejores prestaciones. Si partes el bacalao, aunque lo regales luego, algo tienes que decir.

Todo esto es extrapolable a otras herramientas informáticas, como por ejemplo las herramientas de reporting... Y aquí sí que se pagan buenos dineros por ellas.

De todas maneras, ¿qué credibilidad tienen estas estadísticas? Como volumen general están bien, pero luego hay aproximaciones sectoriales interesantes. Por ejemplo, aquí tenéis las estadísticas de mi blog de diciembre:

Donde Firefox se lleva el 44% y Explorer el 36%, muy lejos de las estadísticas globales. Esto es debido a que el usuario 'profesional' de informática suele tener mejor criterio que el usuario doméstico y accede a otras herramientas más allá de las que tenga por defecto (supongo, porque eso de usar una beta de Firefox para acceder a mi blog... (Shiretoko)).
 Lo curioso es que muchas aplicaciones informáticas empresariales funcionan mejor con IE que con Firefox. ¿Les interesa a los fabricantes Firefoxizarlas, Chromizarlas y Operarlas (en algún caso seguro...)? ¿Microsoft firefoxizará sus herramientas? ¿Lo hará Google con las suyas? ¿Cuándo narices se decidirá Oracle a hacer que funcionen medio bien en algún navegador?

martes, 4 de enero de 2011

Motivación y recompensa

Vistas las fechas en las que nos movemos, que el IPC armonizado (que suena así como Zen) ya ha sido publicado y que el gobierno ha autorizado ciertos ajustes a ciertas tarifas la expresión '¡Qué caro que está todo!' se hace bastante común.

Aunque el tema salarial es siempre algo a tener en cuenta en estas fechas, hoy quiero hablar de algo psicológicamente más entretenido: la motivación y la recompensa.

Es habitual en el mundo de la consultoría que haya temporadas (ya hemos hablado de ello) en que la vida es dura y se avanzan diferentes pasos en la escala del Burnout (que ya hablaremos de él otro día). En la situación actual conservar el trabajo es motivación casi suficiente para cualquiera que se encuentre en las garr... manos de un banco.

Hace años, hablando con una persona de RRHH de una importante multinacional, me comentó que según pasan los años las personas queremos más y más dinero en lugar de otros tipos de pago como formación o pago en especies. Es la manera de 'motivar' a ciertas personas que ya tienen una edad y que han tenido una vida más o menos activa y más o menos complicada.

También es verdad que en algunas empresas se premia el esfuerzo y la implicación. Por ejemplo, si alguien hace muchas horas en un proyecto la empresa puede decidir darle un bonus como compensación. ¿Qué es lo que hace que esta persona haga esas horas? En algunos casos la 'obligación moral', en otros casos la 'obligación profesional' y en otros casos el miedo a perder el trabajo. En los dos primeros casos, la empresa debería actuar en compensación porque la persona lo hace de forma 'voluntaria' aunque sea inducida.

Esta persona puede pensar que se merece algo por haber desarrollado (mejor o peor) un trabajo que va más allá de las 8 horas. Habrá quien piense que se merece mucho y quien piense que se merece poco. Eso va a actitudes de las personas, pero siempre debería ser la empresa la que se adelantara ante esta situación para reconocer tal hecho porque si no esa persona puede comenzar a sentirse como un número y plantearse otras alternativas.

Así pues, ¿cuál es una buena recompensa para mantener motivado al personal? Los estudios más estudiosos dicen que una recompensa de una paga extra es lo más adecuado para alguien que no tenga fases variables en sus emolumentos dado que en el mundo consultor lo habitual es cobrar 12 pagas y al no contar con pagas extras uno vive de otra manera.

Lo que está claro es que por mucho que se recompense a alguien, puede llegar a ser insuficiente para sus expectativas, bien por tolerancia (se ha acostumbrado a recibir un bonus y tiene una idea en la cabeza de lo que vale su esfuerzo extra) bien por exceso de trabajo (en ciertas situaciones el dinero llega a no compensar y no suele estilarse recompensar con vacaciones). Así pues, también es labor de la empresa detectar estos casos en los que tal vez haya que plantear algún tipo de cambio en las actividades de la persona.

¿Qué opináis al respecto? ¿Trabajaríais un 50% más tiempo por un 50% más de sueldo?