lunes, 23 de febrero de 2009

23F

Tal día como hoy del año 1981 se producía un intento de golpe de estado en el congreso de los diputados perpetrado como cabeza visible por el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, personaje de poblado bigote y poblada mala baba.

No obstante, este día tiene otro hecho de relevancia que supongo que la mayoría de vosotros habréis pasado por alto (lo de anoche en la gala de los oscar no cuenta) en el mundo de la informática y no es otro que este día de 1998 Netscape anunciaba que creaba el sitio mozilla.org, organización de código libre que, varios años más tarde y tras ciertos litigios con Microsoft por el medio, dio pie a la aparición del aclamado navegador de internet Mozilla Firefox.

Yo reconozco que utilizo el Internet Explorer de Microsoft por una cuestión de compatibilidad con las herramientas con las que trabajo pero es fácil ver que el IE7 se parece bastante al Firefox 3.

Y es que esto es algo bastante común en informática: a alguien se le ocurre algo, lo incorpora en su producto, a la gente le gusta y en la próxima versión está incorporado en muchos productos, así, fácilmente, sin royalties.

Por esta regla , ¿por qué Microsoft adapta soluciones exitosas y sencillas de Mozilla y luego sigue emperrado en conseguir que un Windows server sea más difícil de administrar que un Solaris, por mucho Wizard y megas de ayuda que traiga?
Y peor: ¿Por qué cuando tienes un problema con un windows server con la red lo que te dice es que te pongas en contacto con la persona que administra la red? ¿Qué pasa si tú eres esa persona?

He de recordar que MS-DOS triunfó porque era más asequible y sencillo que un Linux de la misma época. Windows triunfó por lo mismo.

Veo Ubuntu y lo comparo con Windows 2008... O el propio Windows 2008 con Windows 2000... O mi querido Visual Studio 6 con el Visual Studio .Net 2005... Y no puedo más que pensar que cualquier tiempo pasado (en ámbitos informáticos) fue mejor.

Pero bueno, como éste no deja de ser un blog de pensamientos poco profundos, no puedo más que esperar que el próximo 23F, el que hace 2010 ya, nos traiga noticias tan relevantes como la de 2005 (se confirman efectos relativistas predichos por Einstein para las cercanías de los agujeros negros) y no como la lamentable reseña que queda en Wikipedia para 2009.

¡Se acabe el artículo, co..!

jueves, 19 de febrero de 2009

El número IP

Como todos los internautas sabéis, hay una cosa rara por ahí en la parte de la configuración de la red que es la IP (IP=Internet Protocol) pero cuando me refiero al número IP es algo muy distinto.

Supongo que a todos os suena el número Pi (3,141592...). Es la relación entre las longitudes de una circunferencia y su diámetro (Pi=L/2R). Este número con una cantidad infinita de decimales tiene una importancia primordial para... Esto... Sí, claro... ¿Para los deberes de los niños?

Quitando que al tratarse de un número ilimitado de números podemos encontrar entre sus decimales el teléfono móvil de cualquiera de las estrellas de Hollywood (entre ellos el de Chuck Norris, que sería el único capaz de encontrar el último decimal del número Pi...) o bien la codificación exacta del próximo Windows 7 (¿Debería llamarse Windows Pi?) así como que hay gente (con poco trabajo) que memoriza sus decimales...

- Ya sé 100 decimales del número Pi
- Pues yo 250, chato.
- Y yo 500, pasa pues...
- A mí me han tocado 5 millones de euros en la primi, pero no sé ni diez decimales del número Pi.
- Pfff, infeliz...

... la verdad es que el número Pi no tiene demasiado uso para el común de los mortales. Otra cosa es en geometría e ingeniería donde tiene una aplicación más práctica.
El que sí que tiene sentido es el número IP. El número IP no es más que el número Pi elevado a -1, que da un valor de 0,318309... E infinitos números más. Para redondear, 0,32.

Desde la última vez que utilicé el número Pi para algo (creo que fue en la universidad, pero no descarto que fuera en el instituto) me he dado cuenta de la importancia del número Ip:

0,32 euros pagas por minuto al llamar de movistar a otro operador en tarifa estándar.
0,32 (32%) es el margen medio exigido en facturación en una empresa de consultoría.
0,32 (32%) es la media de retraso de cualquier proyecto informático... Que no sea SAP, claro.
0,32+0,32 (64%) es la media de retraso de un proyecto SAP.
0,32+0,32+0,32 (96%) es la media de retraso de un proyecto SAP implantado por la consultora más grande del mundo...
0,32% es lo que a lo mejor me suben el sueldo este año... Si la crisis permite que siga teniendo trabajo.

En fin, un montón de aplicaciones para el número Ip.

Supongo que ahora habrá algún matemático que dirá:
- Tu planteamiento no tiene fundamento alguno. No haces más que decir inexactitudes basadas en experiencias personales sin ningún método científico. Deja la creación de constantes matemáticas a matemáticos rigurosos y reconocidos.

En efecto, esto es así, y no estoy en contra del intrusismo respetuoso en algunos campos (no soy matemático).
Ahora bien, me guardo el derecho de recordar mi disertación sobre el número Ip a todo aquel que no sea informático la próxima vez que hagan comentarios acerca de mis juicios profesionales.

martes, 17 de febrero de 2009

Podríamos...

- No mintió ella, fue la enfermedad la que mentía.

Así de tajante se mostraba House en uno de sus capítulos con enfermedades nada comunes (pobre hombre, siempre enmarronado con enfermedades imposibles).
Esto me lleva a pensar si el hecho de que House exista hace que el número de personas con enfermedades poco frecuentes se dispara en sus cercanías en un milagroso acto por parte de la propia naturaleza de acercar al que resuelve los problemas a los que le necesitan.

Desde este punto de vista, ¿el hecho de que existan homos informaticus hace que aumente la complejidad de los proyectos a la que se enfrentan estas personas?

La primera persona del plural del condicional simple de indicativo del verbo poder es una palabra absolutamente prohibida en ciertos entornos en los que me muevo.

- Tengo un problema.
- Pues podríamos...

Podríamos. Esa palabra suele ir seguida de una propuesta tecnológica muchas veces tildada de 'idea feliz' (por no hablar de formas vulgares de la autosatisfacción cerebral) y que, aunque posible (a veces sólo en teoría) supone un aumento de la complejidad del proyecto.

Es lo que se llama 'aportar valor técnico'. La experiencia es un grado, la imaginación es otro más y el hecho de ser un homo informaticus es otro grado más. Así pues, tanto grado provoca que ciertos proyectos se acatarren y tengan algunas décimas de más.

Con 40 de fiebre en un proyecto, la complejidad del mismo tras varios usos de la innombrable palabra es tal que las herramientas con las que se desarrollan se explotan hasta el máximo de sus capacidades... Y luego resulta que las herramientas son malas porque las necesidades sobrepasan su ámbito normal de actuación o que la administración necesaria es compleja y costosa.

En fin, ¿podríamos acabar ya este artículo?
Podríamos.

lunes, 16 de febrero de 2009

Homo Informaticus (II)

Retomando el tema del artículo anterior que acababa casi como comenzaba (ergo es un artículo que no sirvió de mucho), tras una disertación con mi colega a la par que amigo Dr. García-Calvillo, ilustre facultativo del Colegio de Marronología Superior, hemos descubierto que la pregunta de si el informático nace o se hace está mal formulada.

De hecho, hemos concluido que se trata de una afirmación: el informático nace y después se hace.

Por lo tanto llegamos a la conclusión de que el informático total, el informático freak del que hablábamos en el artículo anterior, es una combinación de un hecho de herencia genética, de un hecho casual y parece ser que de algo más.

Como en todo lo que está involucrado la genética (incluso siendo no-gallinas), cada una de nuestras capacidades viene determinada por nuestros padres.

Obviamente, a algunos se nos da mejor unas cosas que otras y no hay tantos hombres del renacimiento como a alguno le gustaría, por lo que nos especializamos en aquello que se nos da bien y que además NOS GUSTA.

Un determinado día y para jolgorio de sus padres que no sabían donde se metían, nace un informático nativo. La excelente herencia de sus padres le comporta unas capacidades lógicas, matemáticas y de resolución de problemas excelentes, por lo que es muy complicado que este niño haga carrera en política y retire a sus padres. El primer paso está dado.

Ahora bien, ¿y si nunca en su vida se pone delante de un ordenador? Pues seguramente se meterá en algo que le permita hacer uso de esas capacidades, por ejemplo, diagnosis médica.
House no es más que un informático que descubrió la informática después que la medicina. Me pregunto si en caso de haberse metido a informático tendría una serie de televisión.

¿Y si se pone pero no le gusta? Entonces encontraremos al profesional de la informática, que viene a ser como el príncipe heredero del reino. Muy riguroso y con capacidad de sacar el trabajo adelante, pero que jamás tocará un ordenador fuera de su horario de trabajo.

¿Y si finalmente le gusta? Si eso es así y para jolgorio de sus padres, el niño no abandonará su habitación en años y sólo se pondrá moreno mediante la tenue luz del monitor del ordenador.

¿Y si nace, descubre, le gusta y encima se dedica profesionalmente?
Si pasan todas esas cosas, esta persona estará en disposición de comerse los más variopintos marrones, de realizar aquellos proyectos fabulosamente bien pensados que venden algunos comerciales, de dedicarle horas y horas muchas veces infructuosas, fines de semana, esfuerzos sin fin e incluso sin reconocimiento...

Con semejante panorama, uno no puede más que alegrarse de no ser uno de ellos...

... ¿O sí?

viernes, 13 de febrero de 2009

Homo Informaticus (I)

En el día a día de los proyectos informáticos trato con multitud de personas.

Algunas de ellas son excelentes profesionales, otros hacen lo que pueden y finalmente hay un grupo que muchas veces te hace preguntarte cómo llegaron al mundo de la informática.

Y es que aunque tengamos la solución de si fue antes el huevo que la gallina...

Inciso:

Según mi parecer, hubo una vez un animal que no era una gallina.
Este animal hembra tuvo un encuentro romántico con otro animal macho.
Ninguno de los dos eran gallinas.
La combinación del adn de ambos generó, por primera vez, una gallina encapsulada en un huevo.
Esto hace que el huevo apareciera antes que la gallina en sí.

No obstante, ¿con quién se apareó la primera gallina? ¿El descendiente de una gallina y un no-gallina es una gallina? ¿Cómo de sabia es la naturaleza con la lógica genética?
FInciso.

... muchas veces me pregunto: ¿Un informático nace o se hace?

Seguro que conocéis a gente que ES informático y gente que TRABAJA EN informática.
En mi opinión, el informático nativo es aquel que suele ser un freak de la informática. Alguien a quien le gusta y en su tiempo libre suele probar cosas nuevas (drogas aparte) como un nuevo sistema operativo, la última versión de una aplicación, programación variopinta y de dudosa utilidad, etc, pero que en su vida laboral destaca por ser alguien tremendamente resolutivo.

Lamentablemente, conozco poca gente así, gente con la que puedas hacer de brown dispatcher y soltarlos ante un tremendísimo marrón técnico... Y salir airosos.

Luego está la gente que trabaja en informática. Gente que a lo mejor ha estudiado matemáticas, economía o biología y que por el mero hecho de ser licenciado alguna gran consultora lo incorpora para desarrollos técnicos para los que no tiene vocación.
Ojo, no quiero decir que un economista sea mal informático (de hecho conozco alguno bastante mejor que la media entre informáticos), sino que no tienen esa vocación.

Es como si a mí ahora me propusieran ser médico... No valgo para ello (aunque House es uno de mis ídolos, pero más por su genialidad intrínseca que por sus capacidades médicas).
Y de cualquier manera, considero que se sale muy poco preparado de las carreras universitarias generalmente como para resultar competitivo en el mercado laboral (yo no me pondría en manos de un médico que estuviera tan preparado como yo cuando salí de la universidad...), con lo que si un informático sale poco preparado para las labores informáticas de la universidad no quiero pensar lo preparado que sale un biólogo (para labores informáticas).

Toda esta exposición está muy bien, pero la pregunta sigue estando ahí: ¿Un informático nace o se hace?

Mi opinión, en próximas entregas.

Consultores, informatras y otras faunas (I)

No hace mucho, entrevisté a un recién salido de la universidad. Nos interesaba un perfil muy junior al que poder ofrecerle una carrera polivalente en el mercado de la consultoría de BI.Como siempre hago, le pregunté qué le atraía de nuestra empresa y qué le gustaría hacer (la oferta era para un técnico sin experiencia).

Él me contestó, con la pasión (y cierta ingenuidad) típica de un recién licenciado, que quería aprender mucho y en el plazo de un año ser un consultor senior, que había oído que se gana mucho dinero siéndolo.

En ese punto fue cuando mis pobladas y entrenadas cejas se arquearon en la forma no pareja que una persona menos fría habría expresado con tres letras y dos signos de interrogación:

- ¿EIM?

Y no es que aquí esté hablando de Enterprise Information Management, sino que me refiero a lo perplejo que me quedé con la contestación de aquel candidato, que no hacía más que constatar algo que yo ya sabía: el término Consultor se utiliza muy a la ligera.

Lamentablemente, esa ligereza de uso hace que cualquiera se llame a sí mismo consultor y que cualquier empresa tenga en su haber múltiples consultores junior y senior. Pero en algunos casos esto se queda en un simple apodo y es ahí donde se hace el mal para el término.Hace unos cuantos años, cuando comenzaba esto del BI en la zona de Barcelona, había auténticos consultores. Personas con un gran conocimiento funcional del ámbito de mercado en el que se movían, con la capacidad de realizar desarrollos técnicos para llevar a buen puerto sus análisis y que al presentar la minuta por su colaboración hacía palidecer a más de un departamento de compra. Pero lo valía.

Yo siempre recordaré cuando empezaba como simple técnico y, en un determinado momento a media mañana, se hacía el silencio. La gente se levantaba de su asiento disimuladamente y miraba hacia la puerta. Entonces entraba un personaje excelentemente vestido con un maletín en una mano, saludando con la otra y una sonrisa más propia de un anuncio de pasta de dientes que del mundo de la informática.Y entonces alguien decía, entre sorprendido e incrédulo:

- ¡Ha venido El Consultor!

Aquella persona, rodeada de un aura de omnipotencia informativa, se dirigía con paso firme al despacho del presidente. Y el mismísimo presidente le acercaba la silla... Y le iba a buscar un café incluso.Pero desde entonces ha llovido mucho y el término se ha gastado de tanto usarlo. Se le llama consultores a técnicos con mucha experiencia en una herramienta o en un sistema de programación, capaces de sacar adelante proyectos pensados sólo para ser vendidos y nunca realizados... Pero también se le llama consultor al pobre chaval recién salido de la carrera que le envían a contestar el teléfono y a traerle cafés al jefe del equipo de desarrollo.

- Su café, don Armando.

- Gracias, tú sique así y te ascenderé a Consultor junior de logística en equipos de proyecto.

El caso es que el cliente muchas veces pierde la confianza cuando le envían un consultor u otro consultor. La diferencia radica en que el título es el mismo, pero la persona y sus habilidades no. Y diferentes empresas tienen diferentes medios para evaluar las habilidades de cada uno. Y es que además, los clientes han aprendido y calan rápidamente al que no vale. O así debería ser.Así pues, la conclusión que sacamos es que no todos somos consultores y la mayoría somos simples técnicos. Pero en ese caso, creo que denominarse técnico o analista o programador tampoco es adecuado en el mundo de BI.

Para mí, cada proyecto o cliente tiene su propia informática. Son un caso diferente. Y la informática es la ciencia que trata la información... Y no conozco ningún proyecto que no haya tenido problemas con ella. Es por eso que me voy a permitir, ahora que está tan de moda, inventar el término de la informatría, que no es más que el proceso que trata los problemas de la información.

- ¡Doctor, doctor, mis datos no me salen en informes!

- No se preocupe. Un proyecto de datamart, una instalación de un sistema de reporting y unas cuantas horas de consultoría y como nuevos.

En la informatría, y basándome en un ejemplo del genial Jorge Bucay, también hay tendencias. Tendríamos una tendencia Freudiana, una Gestáltica y una Conductista, que ilustraremos con el ejemplo anterior del sistema de informes en un artículo posterior.